7 de febrero de 1979

Josef Mengele, el médico y torturador nazi

Josef Mengele falleció por un derrame cerebral mientras nadaba en una playa en Brasil. Allí llevaba años escondido para evitar que lo juzgaran por sus crímenes como médico en Auschwitz, donde sus víctimas le apodaron como el “ángel de la muerte”.
Josef Mengele, el médico y torturador nazi
Foto del documento de identificación de Josef Mengele en 1956 en Buenos Aires. Fuente: 'The last Nazi, de Gerald Astor (Wikimedia Commons)

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Josef Mengele no fue un médico cualquiera. Nació en 1911 en la bávara localidad de Günzburg, estudió Filosofía en la Universidad de Múnich y se doctoró en Antropología en 1935, aunque su verdadero interés era la medicina. Al año siguiente se graduó en esta disciplina y en 1937 ingresó en el Instituto de Biología Hereditaria e Higiene Racial, donde conoció al profesor Otmar von Verschuer. Von Verschuer se convertiría en su mentor y lo iniciaría en la investigación genética para perpetuar la raza aria.   

Influido por el auge del nazismo en los años treinta, Josef Mengele se afilió al Partido Nazi en 1937 y un año después entró en las SS al tiempo que se doctoró en Medicina. En 1940 fue reclutado por el Ejército alemán para luchar en la Segunda Guerra Mundial y durante dos años se desempeñó como médico de campaña, hasta que en 1942 fue herido de gravedad y regresó a Alemania. Fue entonces cuando lo destinaron al campo de concentración de Auschwitz. 

Josef Mengele: el médico de Auschwitz

Durante la guerra, Josef Mengele fue condecorado por sus acciones heroicas y esto le valió para ascender a capitán médico de las SS en abril de 1943. Un mes después fue destinado a Auschwitz, donde el médico jefe Eduard Wirths lo nombró director del pabellón Zigeunefamilienlager, un módulo para familias gitanas. Allí Mengele se ganó el apodo de El Ángel de la Muerte por los atroces experimentos que realizó con personas. 

Joseph Mengele estaba obsesionado con los gemelos. Se calcula que de las más de mil parejas que pasaron por sus manos, sólo doscientas sobrevivieron. El médico, como el resto de nazis, creía que eran la clave genética para conseguir una reproducción más rápida de la raza aria, por lo que experimentaba con ellos. Algunas pruebas consistían en inyectar enfermedades en uno de los gemelos para ver cómo se desarrollaba en comparación con el otro o coserlos para crear siameses. También creía que podía cambiarles el color de los ojos para que los tuviesen azules, por lo que les pinchaba el iris, causándoles ceguera e infecciones.

Además, Josef Mengele era uno de los principales responsables de elegir cada día quiénes trabajarían forzosamente y quiénes irían directamente a las cámaras de gas. Por esta y muchas otras atrocidades que cometió, el médico fue considerado un criminal de guerra por la Comisión de Crímenes de Guerra de la ONU que se creó en 1943 para juzgar a los nazis, pero nunca llegó a sentarse en el banquillo. 

La huida a Sudamérica

Cuando el Ejército soviético liberó Auschwitz a principios de 1945, Josef Mengele fue detenido por las tropas estadounidenses, pero lo soltaron al cabo de los días porque no lograron identificarlo, ya que el médico no llevaba tatuado su grupo sanguíneo en el brazo, como exigían las SS. Gracias al dinero de su familia, Mengele permaneció escondido en Alemania hasta 1949, cuando consiguió una documentación falsa como miembro de la Cruz Roja y huyó a Buenos Aires bajo el nombre de Helmut Gregor. Mengele eludió así el Juicio de los Médicos de 1946 y el posterior Juicio de Auschwitz de los años sesenta.

Viviendo en Sudamérica, Josef Mengele trabajó como representante de la empresa de maquinaria agrícola de su padre con bastante libertad. En Argentina llegó a firmar documentos con su nombre real y en 1959 recibió la nacionalidad paraguaya bajo el nombre de José Mengele. Sin embargo, cuando la inteligencia israelí capturó al jerarca nazi Adolf Eichmann en Buenos Aires en 1960, Mengele pasó a la clandestinidad en Brasil. Allí adoptaría la identidad de su amigo Wolfgang Gerhard, quien regresó a Alemania.

Sin embargo, Joseph Mengele murió a los pocos años, en 1979, ahogado en una playa brasileña tras sufrir un derrame cerebral. Fue enterrado en São Paulo con el nombre falso de su amigo, aunque sus restos tardarían más de una década en ser identificados. En 1985, la policía alemana encontró una pista que llevó a la exhumación del cuerpo para comprobar su identidad, y en 1992 un grupo de científicos estadounidenses lo confirmó mediante una prueba de ADN. Paradójicamente, los huesos de Mengele se usan hoy en la Facultad de Medicina de la Universidad de São Paulo.

Ana Raya

Madrid, 1998. Graduada en Relaciones Internacionales (UCM) y Máster en Geopolítica y Estudios Estratégicos (UC3M). Interesada en conflictos espaciales, fronteras, mapas y geopolítica crítica.

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