28 de octubre de 1940

28 de octubre de 1940: empieza la guerra greco-italiana

La Italia de Mussolini se lanzó a invadir Grecia el 28 de octubre de 1940. Sin embargo, la mala organización, el clima adverso y una orografía difícil entorpecieron el ataque. Ante la defensa aguerrida de los griegos, Hitler se vio obligado a intervenir para reconducir la situación de su aliado.
28 de octubre de 1940: empieza la guerra greco-italiana
Tropas griegas durante la ofensiva de primavera de 1941. Fuente: Wikimedia

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Al inicio de la Segunda Guerra Mundial, Italia se mantuvo “no beligerante” por la debilidad de su ejército. Temiendo que el tren de la victoria se le escapara y que Hitler negociara las condiciones sin él, no fue hasta junio de 1940 cuando Benito Mussolini le declaró la guerra a una Francia casi derrotada. Además, aprovecharía el conflicto para materializar sus ambiciones en el Mediterráneo.

Mussolini consideraba los Balcanes como área de influencia para Italia, así que el despliegue de tropas alemanas en Rumanía en octubre de 1940 no le sentó bien, además, porque tampoco había sido informado. Esto precipitó su decisión de atacar Grecia para ganar protagonismo y acabar con el dominio británico del Mediterráeo. Grecia, que se encontraba entonces bajo la dictadura de inspiración fascista de Ioannis Metaxás, se había declarado neutral, pero buscó aliarse con el Reino Unido 

Un objetivo que parecía fácil

El 15 de octubre Mussolini comunicó a los mandos fascistas su intención de ocupar toda Grecia. Pese al recelo de los militares, el plan siguió su curso. El 28 de octubre, Metaxás recibió un ultimátum de Roma, que le instaba a aceptar la entrada de tropas italianas en Grecia. Era una excusa para iniciar las hostilidades. Sin más opción, Metaxás lo rechazó, dando paso a la guerra. 

Las tropas italianas atacaron desde el norte, por Albania, entonces Estado satélite de Italia. La primera fase del plan consistía en ocupar la agreste región de Epiro. El objetivo era, por un lado, avanzar en Epiro con el grueso de las tropas y contener la presión en el frente de Macedonia. Una vez logrado eso, se abriría el camino hacia Atenas. Grecia no contaba con un ejército fuerte ni poseía una gran industria militar. Tampoco podía esperar ayuda de sus aliados, ocupados en otros frentes. Se auguraba una contundente victoria italiana.

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Sin embargo, el plan fue un fracaso. En primer lugar, Italia no preveía encontrar una gran resistencia. Pero el Ejército griego movilizó sus efectivos hacia Albania y pese a su escasez de material bélico, organizó una defensa férrea en la montaña. Como resultado, las fuerzas de Mussolini pronto fueron insuficientes y se tuvieron que desviar recursos italianos que podrían haber sido necesarios en la expedición contra Egipto. Además, las pobres infraestructuras griegas ralentizaban la movilización de tropas, vital para los planes fascistas. Tampoco ayudó el clima de finales de octubre, que impidió el despliegue de la aviación italiana, muy superior a la griega.

Alemania tuvo que intervenir para ayudar a Italia

Los italianos llevaron la voz cantante hasta noviembre. Entonces, Grecia pasó al contraataque y recuperó terreno perdido. Aunque Metaxás recibió la ayuda del Reino Unido, era cauteloso para no justificar la entrada de Alemania en el conflicto. Tras su fallecimiento por causas naturales, le sucedió el banquero Alexandros Korizis, que también aceptó el insuficiente apoyo británico. Incapaces ambos bandos de asestar el golpe definitivo, el frente se empezó a estabilizar a partir de enero de 1941. Grecia absorbía cada vez más efectivos y no había visos del triunfo de Mussolini, sino todo lo contrario.

Para revertir la situación, en marzo Mussolini lanzó la operación Primavera, una última ofensiva para romper las líneas griegas. Aunque esta también fracasó, la victoria italiana era cuestión de tiempo. La situación era favorable para los italianos, que contaban con enormes recursos militares en la retaguardia, mientras que al bando griego le faltaban armas, munición y equipamiento. 

Pero Hitler se había cansado de esperar a Mussolini. No podía mantener un frente abierto en los Balcanes porque la prioridad era la operación Barbarroja, la invasión de la Unión Soviética. A principios de abril, el mando militar nazi emprendió la operación contra Grecia. En menos de un mes, las tropas del Eje conquistaron el territorio griego y expulsaron a los británicos.

El desastre italiano en Grecia fue el punto de inflexión para la proyección militar de Mussolini en la Segunda Guerra Mundial, pues Italia pasó a depender aún más de la Alemania de Hitler, que incluso tuvo que actuar en territorio italiano. Por su parte, Grecia fue ocupada hasta septiembre de 1944, cuando las tropas nazis abandonaron el país ante la presión aliada.

Julen Kenk

Madrid, 1999. Graduado en Historia por la Universidad Complutense. Máster en Diplomacia y Relaciones Internacionales por la Escuela Diplomática. Apasionado de las conexiones entre el deporte, la política y la historia.

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