27 de diciembre de 2007

27 de diciembre de 2007: muere asesinada Benazir Bhutto, ex primera ministra de Pakistán

Benazir Bhutto fue jefa del Gobierno pakistaní en dos mandatos (1988-90 y 1993-96) marcados por los casos de corrupción y la inestabilidad con sus vecinos, mientras intentó promover los derechos de las mujeres, entre otras políticas sociales. En 2007 falleció en un atentado cuando regresaba a la política electoral.
27 de diciembre de 2007: muere asesinada Benazir Bhutto, ex primera ministra de Pakistán
Retrato de Benazir Bhutto en 1989, durante su primer mandato como primera ministra de Pakistán. Fuente: Festival Karsh (Flickr)

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Hija mayor del expresidente y ex primer ministro pakistaní, Zulfikar Alí Bhutto, el camino de Benazir Bhutto (1953-2007) parecía dirigido hacia la política. Educada bajo el paraguas de las élites del país, pasó su etapa universitaria entre Estados Unidos y el Reino Unido. En 1977 su padre ganó las elecciones con el Partido Popular de Pakistán (PPP), que había fundado, pero fue depuesto por un golpe militar y dos años más tarde ejecutado. Benazir asumió el liderato del PPP, de ideología islamista y de centro-izquierda, y continuó su labor opositora desde su exilio en Londres y desde la cárcel en Pakistán.

En 1988 y en 1993 ganó las elecciones, alzándose como primera ministra, pero las acusaciones de corrupción y el descontento social llevaron a que el presidente la destituyera en 1990 y 1996, respectivamente. Un nuevo golpe de Estado, esta vez del general Pervez Musharraf en 1999, precipitó su huida a Dubái. Ya en 2007, Musharraf, convertido en presidente, anuló las causas abiertas de corrupción contra la antigua primera ministra. Como consecuencia, Bhutto regresó a Pakistán dispuesta a sacudir el tablero político de cara a las elecciones generales de 2008. El 27 de diciembre de 2007, sin embargo, un atentado acabó con su vida y con más de una veintena de personas.

Políticas sociales, corrupción e inestabilidad

Pakistán celebró en 1988 sus primeras elecciones democráticas después de la dictadura de Mohamed Zia ul Haq, en las que Benazir Bhutto fue elegida primera ministra. Era la primera mujer que ejercía el cargo en un país de mayoría musulmana. Durante sus dos mandatos tuvo que enfrentar investigaciones por corrupción, luchas en el PPP y en su familia —su madre y su hermano fueron voces críticas en su segundo periodo— y una creciente inestabilidad política y social.

Bhutto trató de desarticular la herencia de Zia e impulsar mejoras a la educación y la sanidad. Se erigió en defensora de los derechos de las mujeres, aunque más como símbolo que con cambios sustanciales: si bien favoreció la inclusión de las pakistaníes en el mundo laboral, no logró suprimir las Ordenanzas Hudood de 1979, que restringían enormemente sus derechos. La oposición conservadora y religiosa, los fracasos económicos y la corrupción hicieron mella en los gobiernos de Bhutto, hasta que fue destituida en 1996.

Al igual que en la política interna, su actuación en la escena internacional tuvo luces y sombras. Realizó numerosos viajes al extranjero, mantuvo buenas relaciones con los países islámicos y un cierto acercamiento hacia Estados Unidos. Aunque al principio buscara reconducir la enemistad con la vecina India, Bhutto acabó virando hacia una política más dura por presión del estamento militar. Durante sus mandatos tampoco frenó el desarrollo del programa nuclear de Pakistán, pese a las presiones estadounidenses. Pero la mayor controversia fue su ayuda a los talibanes en Afganistán, con el objetivo de estabilizar el país y beneficiarse de los intercambios comerciales con Asia Central.

Salida, regreso y atentados

Condenada por corrupción, Bhutto decidió permanecer en Dubái para evitar la pena de cárcel en Pakistán. En 1999, Musharraf llegó al poder mediante un golpe de Estado y allanó el terreno para consolidarse como presidente. No obstante, la ex primera ministra siguió en política desde el exterior: en esos años, Bhutto negoció su vuelta con Musharraf, mientras Estados Unidos presionaba a su favor para avanzar en la estabilidad del país.

En 2007 finalmente regresó a su ciudad natal, Karachi, al sur. Las elecciones generales estaban en el horizonte y Bhutto pretendía volver al poder después de más de una década apartada. Al poco de aterrizar, sin embargo, sobrevivió a un atentado suicida que mató a más de cien personas, pero el 27 de diciembre, en plena ola de violencia, sufrió otro que sí acabó con su vida. Ese día había organizado un mitin en la ciudad de Rawalpindi, al sur de Islamabad, la capital pakistaní. Mientras abandonaba el lugar, se asomó por el techo del vehículo que la transportaba para saludar a sus seguidores, y en ese momento la alcanzaron los disparos de un terrorista que, acto seguido, estalló una bomba que la mató al instante.

El asesinato de Benazir Bhutto conmocionó a la población pakistaní y fue condenado por líderes mundiales. Como resultado, las elecciones se pospusieron, mientras el Gobierno de Musharraf caía en el descrédito por no haber garantizado la seguridad de la ex primera ministra. Se sospechó que detrás del atentado podía estar Al Qaeda o el relacionado Movimiento de los Talibanes Pakistaníes, por los vínculos de Bhutto con Estados Unidos. Su figura, mientras tanto, ha quedado matizada entre el legado democrático, la defensa de los derechos de las mujeres y la corrupción e inestabilidad que marcaron sus gobiernos.

Julen Kenk

Madrid, 1999. Graduado en Historia por la Universidad Complutense. Máster en Diplomacia y Relaciones Internacionales por la Escuela Diplomática. Apasionado de las conexiones entre el deporte, la política y la historia.

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