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Geopolítica de Pakistán

La geopolítica de Pakistán

La geopolítica de Pakistán se enmarca en las dinámicas entre países vecinos como India, China, Afganistán o Irán.
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Pakistán, con sus más de 220 millones de habitantes y en plena expansión demográfica, es el quinto país más poblado del mundo, aunque se espera que para 2050 supere a Indonesia y se convierta así en el país de mayoría musulmana con más habitantes. La posición geopolítica de Pakistán lo sitúa entre cuatro puntos clave de la política internacional: China, India, Irán y Afganistán; y pese a su peso demográfico, las dinámicas entre estos cuatro países son los que de verdad determinan la geopolítica de Pakistán.

El país está marcado por el río Indo, cuyo valle es la parte oriental de Pakistán y cuyo cauce irriga el desierto y lo convierte en fértiles llanuras agrícolas. Fue este el lugar de nacimiento de la civilización del valle del Indo, una de las primeras de la humanidad; de ahí que esta región, a la que llegó Alejandro Magno, fuese denominada como India.

Sin embargo, pese a haber sido el origen de la cultura india, y tras una larga historia compartida con el resto del subcontinente, Pakistán e India se independizaron por separado del Imperio británico en la conocida como partición de la India. La base religiosa fue el elemento fundamental de esta división: el valle del Indo, en la frontera con el mundo islámico, se había convertido en una región de amplia mayoría musulmana en un subcontinente de mayoría hindú. 

Así nació Pakistán, cuyo nombre es un acrónimo de Punyab, Afgania, Kasmir (Cachemira), Sind y Baluchistán, pero que en urdu puede interpretarse también como “el país de los puros”, cuya recién fundada capital fue nombrada Islamabad (ciudad del Islam, en urdu). Las prisas en la partición de la India llevaron a disputas por el control de Cachemira entre los dos nuevos Estados, que desembocaron en varias guerras. Desde entonces India y Pakistán han mantenido una fuerte rivalidad en casi todos los ámbitos, que ha llevado a sendas carreras armamentísticas y a que ambos países desarrollen armas nucleares.

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La rivalidad con India ha llevado a Pakistán a una fuerte alianza con China, la cual pretende emplear el valle del Indo como un corredor de acceso al Índico sin pasar por el estrecho de Malaca ni aguas indias. Este es uno de los brazos principales de la Nueva Ruta de la Seda china. Para ello la potencia asiática ha realizado grandes inversiones en Pakistán para construir grandes ejes de autovías y ferrocarriles que cruzan el país de norte a sur y así llegar a los puertos de Guadar y Karachi, el primero de los cuales ya está bajo gestión china. Esto hace de Pakistán una pieza clave de la geopolítica expansiva de China.

La alianza sino-pakistaní ha permitido cercar a India por su lado occidental, pero tiene varios puntos débiles: el puerto de Guadar se encuentra en Baluchistán, y para llegar a él hay que cruzar numerosos territorios pastunes y baluchis, con movimientos independentistas e insurgencia islamista.

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Si bien la frontera oriental pakistaní se dibujó en 1947, la occidental lo hizo durante el Imperio británico. La conocida como Línea Durand, a grandes rasgos la frontera actual con Afganistán, partió el territorio afgano o pastún y el baluchi entre Afganistán y la India británica. En la actualidad Pakistán está dividido entre las comunidades indo-arias del fértil valle del Indo —punyabíes o sindis— y las iranias —pastunes o baluchis— en las áridas tierras altas del oeste del país. Esto supone una mayoría de tradición indostánica y otra minoría iránica cuyos territorios se encuentran además repartidos entre varios Estados. El nacionalismo pakistaní ha intentado construir una nación fundamentada en la pertenencia al islam, pero los punyabíes suponen más de la mitad de la población y tienen más poder e influencia que el resto del grupos. Además, las provincias occidentales también limitan con otros países musulmanes.

Los pastunes son el grupo étnico dominante en Afganistán, pero también en la provincia pakistaní de Jaiber Pastunjuá y gran parte del norte de Baluchistán. Y aquí conviene matizar que la frontera de Pakistán con Afganistán es más nominal que efectiva. Esta fue una de las razones por las que Estados Unidos empleó Pakistán para debilitar a los soviéticos en Afganistán durante los años ochenta a través de los pastunes y el movimiento talibán, pero tras la caída de los muyahidines gran parte del territorio fronterizo pakistaní se convirtió en núcleo de la insurgencia talibán.

Los baluchis, una comunidad muy poco numerosa pero con un amplio territorio, han desarrollado un movimiento independentista y una organización terrorista. La ideología del nacionalismo baluchi es laica y dista mucho del yihadismo talibán, aunque se financia a través del tráfico de opio producido bajo protección talibán. Y es que la mayoría del opio ilícito del mundo se produce al sur de Afganistán, que bien sale del país por Irán o lo hace atravesando Baluchistán hasta los puertos de Guadar y Karachi.

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Pese a los riesgos, Pakistán ha apostado por una nueva estrategia geopolítica para no depender solo de China y tener un arma frente a India. Esta ha sido la apuesta por los gasoductos de TAPI (Turkmenistán, Afganistán, Pakistán e India) y de IPI (Irán, Pakistán e India) que servirán para abastecer a Pakistán, pero también, y sobre todo, a India. Así Pakistán gana inversiones desde el oeste y una poderosa baza frente a su archienemiga India.

Pakistán, el país de las dos caras

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