2 de febrero de 1536

2 de febrero de 1536: Pedro de Mendoza funda el puerto de Nuestra Señora María del Buen Aire, futura Buenos Aires

En el marco de su rivalidad con Portugal, la expedición castellana alcanzó el Río de la Plata en busca de riquezas. Dos asentamientos en distintos momentos del siglo XVI supondrían el origen de Buenos Aires, la capital argentina.
2 de febrero de 1536: Pedro de Mendoza funda el puerto de Nuestra Señora María del Buen Aire, futura Buenos Aires
Plaza del Congreso de Buenos Aires. Fuente: Matías Callone (Flickr)

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A lo largo del siglo XV, la Corona de Castilla y el Reino de Portugal se embarcaron en una rivalidad por expandir sus territorios en las costas de África. El descubrimiento de América en 1492 recrudeció esas hostilidades, pues tanto Castilla como Portugal reclamaban su derecho a administrar las conquistas del Nuevo Mundo, pero la amenaza de una guerra se desvaneció con la firma del Tratado de Tordesillas en 1494. Mediante este pacto, ambos reinos acordaron establecer una línea que delimitase los dominios de cada uno.

El avance de las exploraciones llevó a nuevas regiones sin regular. Una de ellas fue la cuenca del Plata, en el límite entre los hemisferios de Castilla y Portugal. La mayor parte de la historiografía atribuye la primera llegada europea al castellano Juan Díaz de Solís en 1516. No obstante, algunos historiadores apuntan a Américo Vespucio, quien desembarcó al mando de una expedición portuguesa. En cualquier caso, la región platense se convirtió en objeto de deseo por su baja densidad demográfica y por las particularidades culturales de sus habitantes. Allí tendría lugar la fundación de Buenos Aires.

En busca del Rey Blanco

Tras Díaz de Solís, numerosos exploradores emprendieron viajes hacia el Río de la Plata para encontrar al Rey Blanco. Esta leyenda indígena afirmaba que en la cuenca platense se hallaba un lugar tan rico en plata que su monarca vivía recubierto en ella. Aquellos relatos despertaron el interés del rey Carlos I. El monarca necesitaba nuevas fuentes de ingresos que financiaran sus guerras. Por ello, la idea de conquistar un territorio lleno de riquezas le resultaba especialmente atractiva.

Al emperador del Sacro Imperio, sin embargo, le preocupaba el avance de los portugueses en la zona. Para evitar la expansión de su vecino, el monarca buscaba emprender el proyecto platense lo antes posible. Consciente de las intenciones de Carlos I, Pedro de Mendoza se ofreció para comandar la expedición. Mendoza procedía de una familia aristócrata castellana y tenía vínculos familiares con el secretario del rey. Desde 1521 había representado al Ejército del soberano en las guerras contra los franceses y el papa Clemente VII. Esta hoja de servicios lo convirtió en el primer adelantado del Río de la Plata en 1534. Con este nombramiento, el rey le emplazaba a conquistar las tierras de la zona. 

Una empresa fallida

La expedición de Mendoza salió de Sanlúcar de Barrameda con catorce naves en agosto de 1535. Tras meses de navegación por el Atlántico, la flota castellana alcanzó el estuario de la Plata el 2 de febrero de 1536, fiesta de la Presentación del Señor. Fue allí donde Mendoza decidió fundar el puerto de Nuestra Señora María del Buen Aire, en homenaje a la patrona de los marineros y navegantes de Cerdeña. La fecha está sujeta a controversias, pues otros historiadores sitúan el origen de Buenos Aires el día 3, y la ubicación original se disputa entre los barrios actuales de La Boca y Parque Patricios.

Durante su asentamiento, la falta de comida y los abusos de los castellanos desataron enfrentamientos con los querandíes. Estos consiguieron unirse a otros pueblos indígenas como los guaraníes, los charrúas y los timbús, y encabezaron una ofensiva que arrasó el poblado en 1536 y forzó la huida de los castellanos al norte. 

Buenos Aires: de emblema del Imperio español a capital de Argentina

El fracaso de la expedición de Mendoza puso fin al primer asentamiento de Buenos Aires. No fue hasta 1580 cuando una expedición española procedente de Asunción fundó la ciudad por segunda vez. El contingente encabezado por Juan de Garay construyó otro poblado cerca del emplazamiento original y lo bautizó como Ciudad de la Trinidad y Puerto de Santa María del Buen Aire. Esta vez, los querandíes fueron sometidos y aniquilados. A partir de entonces, Buenos Aires pasó a formar parte del Virreinato del Perú y, desde 1776, del nuevo Virreinato del Río de la Plata, uno de los principales territorios del Imperio español.

La ciudad fue el escenario de la Revolución de Mayo de 1810 en la que se proclamó la independencia de las Provincias Unidas del Río de la Plata, origen de la República Argentina. Durante los años posteriores, la localidad porteña se convirtió en sede del Gobierno federal y de las autoridades de la Provincia de Buenos Aires, lo que generó enfrentamientos continuos entre ambos bandos. El triunfo del Gobierno nacional sobre el gobernador provincial terminó ocasionando la federalización de la ciudad en 1880. Desde entonces, Buenos Aires constituye el principal centro político, económico y demográfico de Argentina. Además, cuenta con autonomía especial a partir de la reforma constitucional de 1994, posee facultades legislativas y jurisdiccionales propias, y es la tercera ciudad más poblada de América Latina.

David Gómez

Guadalajara, 1999. Doble grado en Relaciones Internacionales y Periodismo por la URJC. Ciencias Políticas en la Università degli Studi di Firenze. Apasionado de la geopolítica, el deporte y el cine.

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