El Día Internacional contra el Cáncer de Mama se celebra cada 19 de octubre por iniciativa de la Organización Mundial de la Salud (OMS) para que la sociedad tome conciencia de la importancia de seguir investigando esta enfermedad y así evitar muertes. Octubre es el mes del cáncer de mama desde que en 1985 la Sociedad Estadounidense contra el Cáncer y la farmacéutica Imperial Chemical Industries —ahora parte de AstraZeneca— organizaran en Estados Unidos una campaña de concienciación.
Desde entonces, las iniciativas para visibilizar la enfermedad y recaudar fondos para su investigación se han multiplicado por todo el mundo. Sin embargo, esto no habría sido posible sin el activismo de figuras como Babette Rosmond, Rose Kushner o Audre Lorde, quienes lucharon en los años setenta por que el cáncer de mama se investigase más y dejase de ser un estigma para las mujeres.
Un cáncer común, pero sin origen conocido
El cáncer de mama es el tipo de cáncer más común. En 2020 hubo más de 2,2 millones de casos en el mundo, y en España es el tumor más frecuente entre las mujeres. También puede darse en hombres, aunque estos solo representan un 1% de los casos diagnosticados. La OMS estima que cerca de una de cada doce mujeres tendrán cáncer de mama a lo largo de su vida. Sin embargo, la mayoría se cura gracias a los avances en la investigación y el diagnóstico precoz: la probabilidad de seguir viviendo cinco años después de haber tenido la enfermedad es del 89,2%.
El tumor se origina en la mama y consiste en la multiplicación sin control de células malignas por los tejidos que la forman. La prueba de detección más común es la mamografía. Aunque no se sabe con exactitud por qué surge el cáncer de mama, existen factores de riesgo que favorecen su aparición, como la edad avanzada, los antecedentes familiares, la obesidad o el consumo de alcohol. Pero estas causas varían por países y regiones, de modo que el cáncer de mama no se vive igual en todo el mundo.
El atlas del cáncer de mama
A pesar de que es el tumor más diagnosticado en las mujeres de 168 países distintos, las tasas de incidencia y de mortalidad del cáncer de mama son diferentes en cada región. Mientras que en los países de rentas altas se dan más casos, pero se producen pocas muertes, en los de rentas bajas ocurre lo contrario: se registran menos casos, pero mueren más mujeres. En 2020, por ejemplo, la tasa de incidencia en Norteamérica estuvo cerca del 90% y la de mortalidad no pasó del 13%, mientras que la incidencia en el norte de África fue casi la mitad —no llegó al 50%—, pero la tasa de mortalidad superó el 18%.
Estas diferencias se explican, en general, por los distintos estilos de vida y las desigualdades socioeconómicas entre regiones. Los países de rentas altas registran más casos de cáncer de mama porque la esperanza de vida de sus ciudadanos es mayor —la edad avanzada es un factor de riesgo— y porque el consumo del alcohol y del tabaco está más extendido, pero la mayoría de mujeres sobreviven porque tienen seguro médico y acceso a mecanismos de detección temprana. En los países de rentas bajas, por el contrario, se producen más muertes por cáncer de mama porque los sistemas sanitarios no están preparados para el diagnóstico precoz y el tratamiento de la enfermedad.
Con el objetivo de eliminar esta brecha, la OMS lanzó en marzo de 2021 la Iniciativa Mundial contra el Cáncer de Mama. Su propósito es reducir las muertes en un 2,5% anual para 2040, lo que salvaría 2,5 millones de vidas. La iniciativa dotará a cada país de un paquete técnico que incluirá herramientas y plataformas de aprendizaje para tratar y prevenir esta enfermedad.







