1 de noviembre de 1993

1 de noviembre de 1993: entra en vigor el Tratado de Maastricht

El Tratado de Maastricht de 1993 apostó por una gran integración política en Europa, profundizó la económica, reforzó las instituciones comunitarias con más competencias y creó otras nuevas. Con este acuerdo nació la actual Unión Europea.
1 de noviembre de 1993: entra en vigor el Tratado de Maastricht
Tratado de Maastricht. Fuente: Wikimedia.

Esta funcionalidad está reservada a suscriptores. Suscríbete por solo 5€ al mes.Guardar artículo

El Tratado de Maastrich o Tratado de la Unión Europea se firmó en febrero de 1992 en la ciudad neerlandesa de Maastricht, pero no entró en vigor hasta el 1 de noviembre de 1993, cuando los doce países signatarios lo ratificaron. El tratado marcó un hito en el proceso de integración europea porque apostó por primera vez por una comunidad política: la Comunidad Económica Europea se convirtió en la Unión Europea (UE). En pleno final de la Guerra Fría, con la descomposición de Yugoslavia o la reunificación alemana, los Estados europeos avanzaban en su unión para tener voz en la esfera internacional. 

De fuerza económica a actor político

La Unión que nació tras el Tratado de Maastricht tenía tres pilares: las antiguas Comunidades Europeas, como columna central, y la Política Exterior y de Seguridad Común (PESC) y la cooperación entre Gobiernos para la justicia y asuntos de interior, a los lados. De estos tres pilares, el primero estaba compuesto por las instituciones supranacionales del momento —la Comisión y el Parlamento europeos, el Tribunal de Justicia y el Tribunal de Cuentas—, y los otros dos eran intergubernamentales, es decir que los Estados decidían. 

Con el objetivo de profundizar la integración económica y desarrollar la política, el Tratado de Maastricht introdujo varios cambios en el pilar supranacional. El más importante fue la culminación de la Unión Económica y Monetaria (UEM): se acordaron las condiciones y las fases para acuñar una moneda común, el euro, y se sentaron las bases para crear el Banco Central Europeo. Otro cambio importante fue la introducción de la ciudadanía europea, que buscó crear un sentimiento de comunidad entre los ciudadanos de los Estados miembros. Además, a nivel institucional, el Parlamento Europeo reforzó sus competencias y se estableció el Comité Europeo de las Regiones.

Los otros dos pilares intergubernamentales fueron innovaciones que introdujo el Tratado de Maastricht. Por un lado, la PESC se planteó para que la UE reforzase su carácter político y se convirtiese en un actor internacional. El objetivo era una política exterior común que promoviese sus intereses e independencia frente a otros países. Por otro, el Tratado de Maastricht reguló la cooperación entre Gobiernos en materia de justicia y asuntos de interior para que la libre circulación de personas por territorio europeo fuese segura. Se establecieron así controles en las fronteras exteriores de la Unión, y los Estados miembros empezaron a cooperar en la lucha contra el terrorismo y el crimen internacional. 

Un Tratado que se hizo esperar

La ratificación del Tratado de Maastricht llegó casi dos años después de su firma porque los países parte tuvieron dificultades para que sus poblaciones aceptasen el texto. El texto tenía que pasar dos filtros: los parlamentos nacionales y, en algunos casos, la propia población. Además, la ratificación se complicó por una crisis financiera que llevó a cuestionar la UEM y por la incapacidad europea de influir en las guerras yugoslavas, lo que dañó la percepción ciudadana respecto a la PESC. Después de que la ratificación en Dinamarca se estancara en una consulta popular en junio de 1992 —50,7% votos en contra frente a un 40,3% a favor—, se extendió una ola de euroescepticismo sobre todo en el Reino Unido, Francia y Alemania.

Los países parte del Tratado de Maastricht temían que adoptar el euro o desarrollar la PESC socavara su soberanía nacional. Por esta razón se ideó la cláusula de exclusión voluntaria u opting out, que permite a los Estados firmantes de los tratados de la UE quedarse al margen de las disposiciones que consideren que chocan con su soberanía. Así, Dinamarca hizo uso de esta cláusula en 1992 para no participar en la UEM ni en la política de defensa europea. Solo entonces los daneses dijeron “sí” al Tratado, provocando otra reacción en cadena en el resto de países europeos, que esta vez lo ratificaron. Desde entonces, la UE se ha desarrollado con la firma de tres tratados más, el último el de Lisboa en 2009, que refuerza las competencias y la dimensión internacional de la Unión.

Ana Raya

Madrid, 1998. Graduada en Relaciones Internacionales (UCM) y Máster en Geopolítica y Estudios Estratégicos (UC3M). Interesada en conflictos espaciales, fronteras, mapas y geopolítica crítica.

Comentarios