¿Qué fue la glásnost, la reforma que intentó democratizar a la URSS? - El Orden Mundial - EOM
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¿Qué fue la glásnost, la reforma que intentó democratizar a la URSS?

¿Qué fue la glásnost, la reforma que intentó democratizar a la URSS?
Sello promocional de la Glasnost y la Perestroika. Fuente: Wikimedia.

La glásnost fue una reforma política en los últimos años de la Unión Soviética que buscaba una mayor transparencia y democratización. Con Mijaíl Gorbachov en el poder desde 1985, la implementación de una serie de políticas aperturistas para potenciar el desarrollo económico y la democratización al estilo occidental supusieron un revulsivo para el país. A la par que la glásnost (‘apertura’ o ‘transparencia’ en ruso), y también enmarcada dentro de las políticas de uskoréniye (‘aceleración’), Gorbachov llevó a cabo la perestroika (‘reestructuración’), centrada en materia económica.

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Después de los breves gobiernos de Andropov y Chernenko, que no consiguieron desestancar la economía de la URSS, Gorbachov empezó a cuestionar con estas reformas las prácticas de sus antecesores. Aunque sin renegar del todo del legado socialista, sí se dieron los primeros pasos hacia una mayor transparencia, libertad de prensa y tendencia democrática.

Entre las medidas amparadas por la glásnost se encontraban el impulso del pluralismo político, la liberación de presos políticos y la liberalización de la prensa, rebajando el control político sobre los medios de comunicación, entre otras. Uno de los objetivos principales de la reforma era reforzar la perestroika mediante políticas de transparencia que dieran a conocer los fallos e ineficiencias del sistema, así como los casos de corrupción.

El aumento de la libertad de prensa facilitó que se diera publicidad a los sectores opositores al sistema soviético. De repente, en televisión y prensa intervenían personalidades contrarias al Partido Comunista, que cuestionaban su hegemonía después de siete décadas. Pravda, el periódico oficial del Partido, comenzó a publicar datos sobre la corrupción política, las malas condiciones laborales en factorías y otros asuntos hasta entonces silenciados. También se abrieron las puertas del arte y la música. Obras antes censuradas dejaron de estarlo, y comenzaron a publicarse álbumes inspirados por géneros occidentales como el jazz y el rock.

De pretender reformas a colapsar el Estado

Para algunos, la glásnost no acabó con la URSS, sino que facilitó que se visibilizara una crisis disimulada por el régimen. Sin embargo, de fondo evidenció que los problemas eran mayores de lo que se temían. En los últimos años de la URSS, por ejemplo, se produjeron dos tragedias que dificultaron el plan de Gorbachov: el terremoto de Armenia en 1988, que se cobró más de 25.000 vidas, y el accidente nuclear de Chernóbil en 1986. Este no solo fue uno de los mayores desastres medioambientales de la historia, sino que mostró lo vulnerable que era el sistema soviético. Los encargados militares de la central ocultaron la magnitud de la catástrofe, y se dice que ni siquiera Gorbachov fue informado del alcance de los hechos, lo cual ralentizó la respuesta, agravó las consecuencias y perjudicó la reputación de la glásnost.

Con todo, gracias a la perestroika y la glásnost, Gorbachov se ganó la simpatía de diversos sectores del país y del sistema internacional, pero no fueron bien recibidas en el Partido Comunista, la KGB y grupos sociales favorables al régimen. La liberalización económica y política no pretendían destruir a la Unión, sino adaptarla a la realidad internacional. Aun así, la inestable situación económica y el descontento social en Europa del Este, que se fraguaba desde las revoluciones anticomunistas de 1989, propiciaron que repúblicas soviéticas como Estonia, Letonia o Georgia declararan su independencia de Moscú.

Un intento de golpe de Estado en 1991 por parte de la línea dura del Partido Comunista y la KGB para detener el colapso soviético terminó por desestabilizar el poder del Gobierno, provocando la desintegración de la URSS y del Pacto de Varsovia, y el fin de la Guerra Fría. La URSS pasaría a desmembrarse en diferentes repúblicas, con la Federación Rusa como sucesora legal. Las elecciones presidenciales de 1991 y el nuevo liderazgo de Boris Yeltsin dejaron atrás la etapa de la glásnost y la perestroika, y comenzaba una nueva era para Rusia.

El Orden Mundial

Somos un grupo de jóvenes analistas especializados en distintas áreas de Relaciones Internacionales. Nuestro objetivo: comprender cómo funciona el mundo.

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