Salvo contratiempos inesperados, el papa Francisco reanudará en marzo su agenda internacional, tras la suspensión obligada debido a la pandemia. Cumplirá el sueño de Juan Pablo II: viajar a Irak, la tierra de Abraham. Desde su elección en 2013, el papa ha manifestado en diversas ocasiones su intención de visitar Irak para apoyar a la minoría cristiana, que sufre la persecución y la violencia de grupos extremistas desde hace décadas. Antes de la invasión estadounidense en 2003, la comunidad cristiana estaba formada por 1,2 millones personas. Ahora solo quedan alrededor de 300.000, la mayoría desplazados internos a la región autónoma del Kurdistán.
El éxodo cristiano en Irak se agravó con la irrupción del grupo terrorista Dáesh y su proclamación del califato en junio de 2014, que desencadenó la huida de miles de personas ante la instauración de un régimen de terror. La gran mayoría de las víctimas del terrorismo global son musulmanes, pero los yihadistas también han perseguido y masacrado de forma sistemática algunas minorías religiosas y étnicas, como los cristianos y los yazidíes, en nombre de una interpretación totalitaria del islam. Aunque Dáesh fue expulsado de Irak en diciembre de 2017 y sufrió la derrota territorial en Siria en marzo de 2019, este y otros grupos extremistas todavía representan una amenaza para la población.
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Traducción: ‘Su Santidad el Papa visitará Irak en marzo de 2021. El viaje del Papa Francisco a Mesopotamia, cuna de la civilización, lugar de nacimiento de Abraham, padre de los fieles, será un mensaje de paz para los iraquíes de todas las religiones y servirá para afirmar nuestros valores comunes de justicia y dignidad’.
Por invitación del presidente de Irak, Barham Salih, y de la Iglesia católica local, el papa Francisco aterrizará en Bagdad el próximo 5 de marzo y recorrerá el país durante tres días. El pontífice visitará las ciudades de Mosul, donde Dáesh proclamó el ca...