“Debemos demostrarle a Putin que no conseguirá nada con otra agresión estúpida y criminal”: entrevista al comisario europeo de Defensa

El lituano Andrius Kubilius es el primero en un cargo que refleja una nueva prioridad de la Unión Europea: potenciar la industria para poder defenderse. Sobre esta necesidad hablaron con él la directora de la Fundación Heinrich Böll en Varsovia y el editor jefe de la revista ‘New Eastern Europe’.
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“Debemos demostrarle a Putin que no conseguirá nada con otra agresión estúpida y criminal”: entrevista al comisario europeo de Defensa
Fuente: Comisión Europea

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Andrius Kubilius (Vilna, 1956) es desde diciembre de 2024 el comisario europeo de Defensa y Espacio. Como ex primer ministro de Lituania, conoce las amenazas que representa Rusia para los países bálticos y el resto del continente. Ahora es el encargado de liderar los planes de Bruselas para fortalecer la industria de la defensa junto con los Estados miembros, unos planes que remarcan el apoyo a Ucrania. El objetivo, advierte, es estar preparados para evitar o enfrentar una posible guerra en los próximos años.

PREGUNTA – Usted es el primer comisario europeo de Defensa y Espacio, lo que refleja la seriedad con que la UE se toma las amenazas a la seguridad comunitaria. ¿Cuál es el objetivo de su cargo y mandato, y en qué prioridades se está centrando?

RESPUESTA – Las orientaciones políticas de la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, aprobadas por el Parlamento Europeo el verano pasado dejan claro que hay dos prioridades clave. La primera es la seguridad y la defensa, y la segunda es la competitividad. La seguridad y la defensa son prioritarias sin duda por las amenazas de Rusia. Y no sólo es una prioridad para la Comisión, sino también para la Presidencia polaca, cuyo buen lema es “¡seguridad, Europa!”.

Por supuesto, esto es algo nuevo para la UE y para la Comisión. Hasta ahora, la defensa y la seguridad eran principalmente prerrogativas de los Estados miembros, junto con la OTAN, para decidir sobre todos los planes de defensa y las capacidades necesarias para ejecutarlos. La Comisión no participaba tanto en esas cuestiones porque, según los tratados, están muy relacionadas con la industria de defensa y sus capacidades para producir lo necesario para los Estados miembros. 

De ahí parte la UE, no como competidora de la OTAN o de los Estados miembros para planificar la defensa, sino como proveedora de valor añadido para ayudarlos a desarrollar sus industrias. El objetivo es permitir a los Estados miembros poner en práctica sus objetivos de capacidad mucho más rápido. A diferencia de la OTAN, la Comisión Europea tiene posibilidades de aplicar la política industrial, por ejemplo, recaudando fondos adicionales para defensa. Eso es lo que estamos haciendo ahora.

“Algunos servicios de inteligencia indican que Rusia planea una nueva agresión contra los miembros europeos de la OTAN antes de 2030”

A usted le fue encargado un libro blanco para la defensa europea que se está debatiendo bastante. ¿Cuáles son las conclusiones más importantes para los Estados miembros?

Las conclusiones son bastante claras. Las amenazas que enfrenta Europa vienen definidas por análisis de diferentes servicios de inteligencia, por ejemplo de organismos alemanes o daneses, según los cuales Rusia podría estar dispuesta a poner a prueba el artículo 5 de la OTAN. Algunos servicios de inteligencia indican que Rusia planea iniciar una nueva agresión contra los miembros europeos de la OTAN, especialmente los cercanos a su territorio, antes de 2030. Eso significa que, hasta entonces, tenemos que aumentar nuestra producción y capacidades de defensa hasta que estemos preparados para defendernos y disuadir cualquier posibilidad de agresión rusa. Debemos demostrarle a Vladímir Putin que no podrá conseguir nada si decide realizar otro estúpido y criminal acto de agresión. 

Para ello tenemos que centrarnos en varias áreas prioritarias. En primer lugar, por supuesto, está la cuestión de cómo aumentar nuestro apoyo a Ucrania, porque la defensa de Ucrania es la defensa de Europa. Así lo demuestra el Libro Blanco, que incluye al país en los planes de defensa del bloque comunitario. En segundo lugar, estamos estudiando cómo aumentar nuestras capacidades en varios ámbitos. La UE necesita aumentar muy rápidamente su producción y adquirir armas preparadas tanto para la guerra de hoy como para las de mañana. Esto significa no sólo cómo aumentamos la producción actual —municiones, misiles, tanques o artillería— sino también, basándonos en la experiencia de Ucrania, la de nuevas tecnologías que se están convirtiendo en parte de la guerra, como los drones, los sistemas antidrones, los sistemas electrónicos, etcétera.

Además, tenemos que abordar los problemas sistémicos de nuestra industria de defensa. De nuevo, ahí vemos muy claro que la UE puede ser de gran ayuda a los Estados miembros para crear un mercado único de la defensa y evitar una mayor fragmentación de la industria. Esto incluye los planes ReArm Europe, desarrollados en paralelo por la Comisión. La Comisión no los anunció antes del Libro Blanco, pero ya están en fase de aplicación. Esas posibilidades financieras tienen una importancia estratégica. Lo que se propone en el programa financiero ReArm Europe podría permitir a los Estados miembros gastar 800.000 millones de euros adicionales durante los próximos cuatro años en defensa. Y eso tendrá un gran impacto.

La gran cuestión cuando hablamos de la defensa europea es cómo puede coordinarse la UE con la OTAN y equilibrar la autonomía defensiva apoyando al mismo tiempo las estructuras de la Alianza. ¿Cómo encaja la estrategia de la UE en el marco de la OTAN?

No competimos con la OTAN. Mantenemos una muy buena cooperación con el cuartel general y con el secretario general, Mark Rutte. La OTAN tiene la responsabilidad de desarrollar los planes militares y de establecer objetivos de capacidad. En otras palabras, la fuerza militar que los Estados miembros necesitan: cuántos tanques, sistemas de artillería, etcétera. La OTAN ha negociado con los Estados miembros las cifras exactas y lo que pueden comprometerse a entregar. Esos objetivos de capacidad se convertirán en una base para planificar con nuestras industrias la producción y cuánto costará. Estamos planeando un plan de producción industrial con una imagen muy concreta del panorama: lo que las industrias europeas necesitan producir, lo que todavía no son capaces de producir y dónde más podemos adquirir ciertos sistemas. De este modo, la UE complementa a la OTAN, no compite con ella.

“Si la UE quiere paz, tiene que estar preparada para la guerra”

Usted también fue primer ministro de Lituania en dos ocasiones. ¿Cómo diría que su conocimiento de la seguridad báltica ha contribuido a su enfoque de la defensa europea?

En los países bálticos, Polonia y los países nórdicos entendemos mejor las amenazas de una Rusia agresiva que otros países que pueden tener una mayor distancia. Por eso hablamos en un lenguaje más claro. Percibimos esas señales de alerta de los servicios de inteligencia como señales reales que debemos tener en cuenta. La cuestión es muy sencilla: ¿reaccionamos a esas advertencias con seriedad? ¿O esperamos que no pase nada y podemos quedarnos tranquilos?

Desde el principio he repetido la vieja frase en latín de que si quieres la paz, tienes que estar preparado para la guerra. Seguimos con ello. Por supuesto, puede que todavía existan diferentes enfoques entre Estados miembros. Pero como podemos ver por las decisiones del Consejo Europeo, como cuando acordó con la Comisión establecer las necesidades de defensa o implementar el plan ReArm Europe, los Gobiernos de la UE comprenden las amenazas de las que hablamos primero en los países bálticos. Además, por supuesto, los acontecimientos globales nos están empujando a los europeos a asumir más responsabilidad en nuestra defensa. A largo plazo, quizás Estados Unidos ponga más énfasis en mitigar el creciente poder chino y empezará a dirigir más recursos al Indo-Pacífico. En ese caso, tal vez disminuya su presencia en Europa, y tenemos que estar preparados.

Antes de pasar a Estados Unidos, una pregunta relacionada con esas amenazas, como los ataques híbridos, la desinformación o las provocaciones fronterizas. ¿Qué más puede hacer la UE para reforzar la resistencia?

Todo lo que ahora se denomina guerra híbrida o guerra por debajo del umbral del artículo 5 forma parte de una nueva forma de guerra moderna desde el lado ruso. Para ellos no hay grandes diferencias en la forma de proceder, empezando por la influencia en las elecciones, la influencia en las redes sociales, los actos de sabotaje, las provocaciones y puede que incluso la agresión militar real. Así pues, esta guerra de nueva generación, como la llaman algunos expertos, exige de nosotros estrategias de defensa de nueva generación. Aunque comprendemos mejor lo que debemos hacer con nuestras capacidades de defensa tradicionales, no está tan claro cómo podemos defendernos e impedir la propagación de las amenazas híbridas rusas. Y hemos visto sabotajes en el mar Báltico, Polonia, Lituania o incluso en Francia y Alemania. Sin embargo, en mi opinión, esto exige de nosotros un enfoque más estratégico.

También ha dicho que la defensa de Ucrania es la defensa de Europa, y que por eso la UE tiene que apoyarle. Si Estados Unidos se retira, ¿cómo puede Europa invertir en su propia seguridad y al mismo tiempo ayudar a Ucrania a defenderse?

Ahora estamos planeando gastar alrededor del 3,5% del PIB en defensa. Y para llevarlo a cabo estamos usando todas las posibilidades que estamos creando como Comisión Europea, no sólo con préstamos, sino también con la posibilidad de gastar un 1,5% adicional que no se incluirá en los cálculos del déficit. Ahora bien, durante los tres primeros años de la guerra, los Estados miembros de la UE proporcionaron unos 50.000 millones de euros en ayuda militar, mientras que Estados Unidos aportó unos 60.000 millones. Si sumamos al Reino Unido o Noruega, llegamos a cifras muy igualadas en ambos lados.

El gasto en defensa de los países de la OTAN
El gasto en defensa de los países de la OTAN

Tanto la ayuda de la UE como la de Estados Unidos a la defensa ucraniana fue inferior al 0,1% del PIB. Como estamos dispuestos a gastar el 3,5% en nuestra defensa, podemos seguir aportando el 0,1%. No es cero, pero tampoco es algo imposible de aumentar. La cuestión es cómo nuestra estrategia apoyará a Ucrania y cuál es nuestra estrategia a largo plazo hacia Rusia. Espero que seamos mucho más claros en nuestro enfoque estratégico, lo que nos permitiría también apoyar a Ucrania de forma más eficaz.

¿Cree que la industria europea de defensa será capaz de producir a esa velocidad y volumen lo que realmente necesitamos para hacer frente a las amenazas actuales?

Tenemos que reconocer el reto. La cuestión es cómo aumentar nuestra producción y cómo podemos aprender de las lecciones de Ucrania al respecto antes de enfrentarnos a una posible guerra más amplia. En 2022, la industria de defensa ucraniana fue capaz de producir armas por un importe total de mil millones de euros. El año pasado fue de 35.000 millones. También han desarrollado su industria para producir armas modernas, como drones y tecnologías antidrones, que tenemos que desarrollar y aprender a usar. Nosotros, además de nuestras prioridades y de desarrollar las capacidades de defensa apoyando a la industria, planeamos simplificar el llamado Ómnibus de la Defensa, diferentes normativas que, como bien dicen las industrias, no les permiten seguir esta vía ucraniana de aumento de la producción.

“Por el momento tenemos capacidad para detener a Rusia, pero cometeremos un error si no miramos al futuro”

Ha mencionado la expresión “si queremos la paz, tenemos que prepararnos para la guerra” en sentido disuasorio. ¿Cree que la amenaza de Rusia, pero también de Bielorrusia, sigue creciendo? ¿Es suficiente la disuasión para impedir que Rusia utilice la fuerza para poner a prueba a la OTAN?

Bueno, como dice Mark Rutte, por el momento sí, tenemos capacidad para detener a Rusia. Pero si no miramos al futuro, a cómo pueden desarrollarse las cosas durante los próximos cuatro o cinco años, cometeremos un gran error. De nuevo, como dice Rutte, Rusia será capaz de producir en tres meses más armas que todos los Estados miembros de la OTAN en un año. Esto significa que los rusos están almacenando armas para prepararse para lo que sea, potencialmente una próxima agresión. Entendemos por esas advertencias de los servicios de inteligencia alemanes o daneses que Rusia está considerando sus planes para poner a prueba el artículo 5. 

Tenemos que tener muy claro que, si Rusia continúa con su economía de guerra y su capacidad de producir cantidades masivas de armas, y nosotros no aumentamos nuestras capacidades, en tres o cuatro años enfrentaremos grandes problemas. No podemos esperar que Putin lea nuestro libro blanco y decida “vale, esos tipos son muy fuertes y no les atacaré”. Nuestra disuasión sólo puede estar respaldada por cifras reales. Cuántas armas tenemos, qué tamaño tiene nuestro ejército, un ejército más amplio, cifras de personal, etcétera. Tenemos que ponernos en marcha lo antes posible.

Esta entrevista fue publicada originalmente en inglés en el cuarto número de 2025 de la revista ‘New Eastern Europe’y en su página web el pasado 8 de julio. La traducimos y republicamos, añadiendo la breve introducción, en el marco del proyecto europeo Media Organisations for Stronger Transnational Journalism (MOST).

Joanna Maria Stolarek

Directora de la Fundación Heinrich Böll en Varsovia. Periodista especializada en asuntos internacionales, con especial atención a las relaciones entre Polonia y Alemania.

Adam Reichardt

Editor jefe de la revista New Eastern Europe, con sede en Cracovia, y copresentador del pódcast Talk Eastern Europe.