De copas con Stalin: historia de la diplomacia del vodka en Rusia

El vodka ha definido la política rusa durante siglos. Iván el Terrible lo usó para expandir el Imperio y la URSS obtuvo concesiones diplomáticas emborrachando a otros líderes. Putin ha aprovechado el poder blando de esta bebida y el monopolio estatal para enriquecerse con una marca que lleva su apellido.
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De copas con Stalin: historia de la diplomacia del vodka en Rusia
Fuente: elaboración propia

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“Como el vodka y el caviar”. Así definió el entonces presidente de la Comisión Europea, Romano Prodi, la relación entre Rusia y la Unión Europea en 2003. El político italiano usó esas palabras ante los periodistas después de reunirse con el mandatario ruso, Vladímir Putin, en una cumbre en San Petersburgo para conmemorar el tricentenario de la fundación de la ciudad. Pero sus declaraciones iban más allá de la buena sintonía que existía entre Moscú y Bruselas.
El vodka se ha convertido en un símbolo de Rusia a lo largo de la historia. Durante siglos, ha determinado las relaciones sociales y el autoritarismo en el país. Su influencia alcanzó tal punto que el escritor Víktor Erofeyev lo definió como “el Dios ruso”. Esa importancia no ha sido ajena a sus líderes políticos. Desde Iván el Terrible hasta Putin, todos lo han usado para reforzar su poder y las finanzas nacionales. Ante todo, el vodka les ha servido como herramienta diplomática para fortalecer la posición internacional de Moscú.
El nacimiento imperial de la diplomacia del vodka
El vodka es una bebida destilada producida a partir de la fermentación de granos como el trigo, el centeno o la cebada. Sus orígenes se remontan a la Europa del siglo XII, pero no llegó a Rusia hasta el siglo XV. Por entonces, la cultura del alcohol estaba extendida en el Gran Principado de Moscú, el antecedente de la Rusia moderna, donde predominaban la cerveza y el vino. En ese contexto, el vodka desplazó a estas bebidas porque era barato producirlo y sus materias primas abundaban. En una sociedad rural, la destilación era la alternativa preferida de los terratenientes para gestionar sus excedentes de grano.
El potencial económico del vodka no pasó desapercibido para las autoridades moscovitas. A mediados del siglo XVI, Iván el Terrible, el primer zar ruso, creó un sistema nacional de tabernas para controlar el comercio de licores. El monopolio estatal del vodka disparó los ingresos y llegó a representar un tercio del presupuesto en ...

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David Gómez

Guadalajara, 1999. Doble grado en Relaciones Internacionales y Periodismo por la URJC. Ciencias Políticas en la Università degli Studi di Firenze. Apasionado de la geopolítica, el deporte y el cine.