Cuba se ha quedado sola. Por qué nadie quiere ayudar al régimen

Las sanciones estadounidenses y la política de presión de Donald Trump han aislado al castrismo. Pero su decadencia también es consecuencia de un Gobierno atrincherado y cerrado a las reformas que no ofrece incentivos geopolíticos a otros países
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Cuba se ha quedado sola. Por qué nadie quiere ayudar al régimen
El presidente de Cuba, Miguel Díaz-Canel, en una manifestación en La Habana contra la intervención de Estados Unidos en Venezuela. | YAMIL LAGE/Pool - AFP

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Cuba está más aislada que nunca. La crisis económica, junto al recrudecimiento de las sanciones estadounidenses, tienen al régimen y al país al borde del colapso hasta el punto de que el régimen ha confirmado que está en negociaciones con Washington. Sin embargo, la respuesta diplomática ha sido mucho más moderada que en otros momentos del histórico conflicto. Aliados tradicionales como Rusia o China, así como los Gobiernos de Lula en Brasil y Boric en Chile, han cuestionado la política estadounidense, pero poco más. En cambio, a la pérdida del petróleo y la voz de Venezuela se suma el repliegue silencioso de México y la Unión Europea.
Varios factores explican esta situación: la falta de incentivos para defender al régimen cubano; el desgaste de la retórica internacional del castrismo frente a la realidad geopolítica; o la agresividad de la Administración de Donald Trump contra los países que confrontan sus políticas. Frente a esta situación, el régimen cubano se ha enrocado ante la peor crisis desde la llegada al poder de Fidel Castro hace 67 años, transformado su aislamiento desde una imposición externa a una decisión estratégica.
Faltan incentivos reales
A diferencia de Venezuela, Cuba no tiene petróleo ni otros recursos estratégicos que ofrezcan retornos tangibles a posibles patrocinadores. Aunque posee reservas significativas de níquel y cobalto, así como su papel histórico en la producción mundial de azúcar, estos sectores han caído en desgracia por el abandono industrial, la escasez de combustible y la falta de inversión. Estados Unidos, que sería el principal interesado en estos recursos, tiene alternativas mucho menos costosas a corto plazo en Australia, Canadá, Indonesia o el Congo. 
Así, la presión estadounidense tiene más bien una motivación electoral interna —la presión de la nutrida diáspora cubana—, otra ideológica —confrontación con el comunismo— y en menor medida de seguridad —la presencia de un actor hostil a 145 kilómetros y la crisis migrato...

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Felipe Galli

Argentina, 1999. Estudiante avanzado de Ciencia Política en la UBA, analista electoral y periodista independiente. Me dedico a difundir sobre elecciones y derechos humanos a nivel global.