Un régimen y un país en crisis

Cómo sobrevivió Cuba al Período Especial de los noventa

Tras la caída del telón de acero, el PIB de la isla cayó un 35%, pero el régimen consiguió sobreponerse abriendo el país al turismo y poniendo en marcha reformas políticas y económicas limitadas. Hoy es complicado que se repita esta fórmula
EconomíaAmérica Latina y el Caribe
Cómo sobrevivió Cuba al Período Especial de los noventa
Una familia cubana paseando en bicicleta frente a un cartel político en La Habana en agosto de 1999. | NIURKA BARROSO - AFP

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En 1991, el colapso de la URSS fue durísimo para Cuba, a quien el gigante soviético había sostenido económicamente durante décadas. Se inició lo que allí se conoció con el eufemismo Período Especial en Tiempo de Paz: una contracción brutal de la economía que se tradujo en graves penurias. Pero el régimen logró sobrevivir adoptando una serie de decisiones y cambios exitosos.
En la Iberoamérica neoliberal de los noventa, no había una Venezuela que reemplazara a Moscú en el papel de mecenas generoso. Las cifras son pavorosas: entre 1989 y 1993, el país perdió el 75% de sus exportaciones e importaciones, su PIB descendió un 35% y la ingesta de calorías y proteínas por la población un 32% y un 37%, respectivamente. A Cuba le faltaba —recordaría más tarde Fidel Castro— “hasta la madera con que darles cristiana sepultura a nuestros muertos”. Estaba aislada. En 1992, la Comisión Europea decidió suspender sus proyectos de cooperación con la isla a raíz del juicio a Eduardo Díaz Betancourt, un exiliado cubano que fue ejecutado tras entrar en el país de forma clandestina con armas y explosivos. Mientras tanto, el bloqueo de Estados Unidos se recrudeció con una ampliación del entramado legislativo para ahogar a la isla. 
“Si es necesario, los cubanos comeremos hierba por defender a la Revolución”, decía un embajador, pero no parecía que el régimen nacido de la revolución de 1959 pudiera sobrevivir. En un mundo en el que los países comunistas iban cayendo en acelerado efecto dominó, se daba por hecho que Cuba también caería, y sólo se dudaba de si el final iba a ser violento, a la rumana, o más o menos negociado, a la polaca. En todo el mundo la prensa anticastrista preparaba fuegos artificiales y banquetes de la victoria: “La última dictadura americana, junto a la de Haití, camina inexorablemente hacia su final”, escribía ABC. “Hoy Daniel, mañana Fidel”, coreaban los cubanos de Miami, en referencia a la derrota electoral del sandinista Daniel Ortega en Nicaragua. En aquel ...

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Pablo Batalla Cueto

Gijón, 1987. Licenciado en Historia, corrector de estilo, traductor y ensayista. Autor de cinco ensayos, el último de ellos Yo podría haber sido Fidel Castro (2024). Colabora con medios como Público, La Marea, Jot Down o Nortes y coordina la revista cultural digital El Cuaderno.