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El origen del conflicto entre China y Taiwán fue la guerra civil china, que libraron el Partido Nacionalista o Kuomintang y el Partido Comunista entre 1927 y 1949. Desde su victoria, el Partido Comunista controla China continental bajo el nombre de República Popular China. El Gobierno de Pekín defiende la política de “una sola China”, por la que entiende que la isla de Taiwán es una provincia rebelde.
Por su parte, Taiwán alberga desde ese mismo año la República de China. Es decir, la China gobernada por el Kuomintang exiliado en la isla, con capital en Taipéi. El Kuomintang ha defendido la política de una sola China y reclama la legitimidad de su Gobierno, así como el control del territorio de la China imperial. Por su parte, el Partido Progresista Democrático, que también ha gobernado, aboga por la independencia de la isla. Taiwán ya actúa como Estado de facto, aunque cada vez tiene menos reconocimiento internacional.
Nacionalistas contra comunistas
El Kuomintang y el Partido Comunista chino no siempre estuvieron enfrentados. De hecho, llegaron a aliarse dos veces. Aunque nacieron con proyectos opuestos, uno nacionalista y democrático y el otro comunista, los dos partidos buscaban la unidad política de China. Tras el derrocamiento de la dinastía Qing en 1912, el territorio chino quedó dividido en distintas fuerzas rivales. En 1924, comunistas y nacionalistas crearon el Primer Frente Unido para luchar contra los señores de la guerra del norte de China y derrocar al Gobierno de Pekín. Sin embargo, sus diferencias rompieron la alianza. En 1927, tras la purga nacionalista a los comunistas en Shanghái, estalló la guerra civil entre las dos fuerzas.
Con todo, la invasión japonesa de Manchuria en 1936 les llevó a unirse de nuevo para combatir el expansionismo nipón. Al final de la Segunda Guerra Mundial, Japón fue derrotado y obligado a retirarse de China, incluida Taiwán, que llevaba bajo su dominio desde 1895. Nacionalistas y comunistas retomaron entonces la guerra civil. El Partido Comunista se hizo con el control de la China continental en diversas campañas y tomó Pekín en noviembre de 1948. Arrinconados, los líderes y seguidores del Kuomintang encabezados por Chiang Kai-shek se refugiaron en Taiwán, donde mantienen la República de China. El 1 de octubre de 1949, Mao Zedong proclamó en Pekín la República Popular China.
China, Taiwán y la protección estadounidense
Desde entonces, la principal garantía de seguridad de Taiwán ha sido Estados Unidos. La división de las dos Chinas coincidió con el inicio de la Guerra Fría y la guerra de Corea. En plena política de contención al comunismo, Estados Unidos se comprometió a proteger a la República de China. Esta alianza se hizo patente en el Tratado de Defensa Mutua de 1955 y en las crisis del estrecho de 1954-1955 y 1958, en las que Pekín bombardeó el archipiélago de Taiwán. En ambas ocasiones, el presidente Dwight Eisenhower mandó a la Armada para frenar los ataques. Durante esos años también se creó la Organización del Tratado del Sudeste Asiático (Seato, por sus siglas en inglés), una organización de defensa equivalente a la OTAN.
Sin embargo, el auge y consolidación de la República Popular China arrinconó a Taiwán a nivel internacional. En 1971, la ONU reconoció al Gobierno de Pekín como representante del país y le otorgó el asiento permanente del Consejo de Seguridad que ocupaba Taipéi en nombre de la República de China. La Seato se disolvió en 1977, y dos años más tarde Estados Unidos normalizó relaciones con la China comunista. Desde entonces, el reconocimiento a Taiwán se ha reducido hasta doce países en la actualidad.
El fin de la Guerra Fría puso fin a la política de contención al comunismo, pero no al compromiso de Estados Unidos con Taiwán. El estrecho sigue siendo un punto estratégico para el comercio internacional y la isla es el principal productor de semiconductores del mundo, una tecnología vital para la economía global. Además, Washington ha señalado a Pekín como su principal rival geopolítico. Taiwán podría convertirse así en el escenario de un enfrentamiento entre China y Estados Unidos a mediano o largo plazo.