En el foco Geopolítica Asia-Pacífico

China da jaque mate a Hong Kong

China da jaque mate a Hong Kong
Manifestantes protestan por la nueva Ley de Seguridad Nacional en Hong Kong el 1 de julio. Fuente: Wikimedia

Coincidiendo con el veintitrés aniversario del traspaso de Hong Kong, China ha impuesto una ley de seguridad que recorta las libertades de la ciudad. Esta nueva ley amenaza el estatus de Hong Kong como centro financiero internacional, pone en cuestión la autonomía democrática que se le otorgó con el modelo “un país, dos sistemas” y agrava las relaciones de China con el mundo.

El pasado 1 de julio, el día en el que se cumplían veintitrés años del traspaso de Hong Kong de manos del Reino Unido a la República Popular China en 1997, entró en vigor la controvertida Ley de Seguridad Nacional impuesta a la ciudad por el Partido Comunista Chino (PCCh). Esta nueva ley —sumada a la aprobada en mayo que criminaliza las ofensas al himno chino— es un paso más en el creciente control chino de la excolonia británica, y quizá suponga el fin del modelo “un país, dos sistemas”. Este modelo, acordado entre China y el Reino Unido para el traspaso de la ciudad, otorga a Hong Kong cierta autonomía de China y separación de poderes durante un periodo de cincuenta años: por ley, Hong Kong se mantendría democrático y no se integraría en el sistema socialista chino hasta 2047.

Sin embargo, en adelante la secesión, la subversión, el terrorismo y la colusión serán considerados delitos en la ciudad, y podrán ser procesados en la China continental con penas de hasta cadena perpetua. Acciones como manifestarse a favor de la independencia, dañar instalaciones gubernamentales, conspirar con fuerzas extranjeras para fomentar el odio al PCCh o pedir a otros países que sancionen China son ahora perseguibles, lo que supone un grave recorte en la autonomía de Hong Kong. Las primeras veinticuatro horas desde la imposición de la ley ya dejaron alrededor de 370 arrestados, diez de ellos por violar la nueva legislación.

Esta ley llega tras dos décadas de demandas y protestas en Hong Kong a favor de mayor democracia y rechazo ante la creciente influencia de China en el enclave. Además, la última década ha estado marcada por la revolución de los Paraguas de 2014 y las protestas iniciadas en 2019, ambas surgidas a raíz de sendos proyectos de ley para restringir las libertades en Hong Kong. Ahora, este recorte de libertades se produce en un momento regional convulso marcado por la crisis del coronavirus, las tensiones territoriales en el mar de la China Meridional y el estrecho de Taiwán, y los recientes conflictos fronterizos que enfrentan a China con India o Bután.

Hong Kong, cada vez más cerca de China

Las implicaciones de esta ley pueden ser graves para la ya dañada economía de Hong Kong. Según el Índice de Centros Financieros Globales de 2020, Hong Kong bajó tres puestos desde la edición del año anterior y ahora se sitúa en la sexta posición. Hong Kong ha perdido progresivamente el protagonismo económico del que gozaba en 1997 desde que China entrase en la Organización Mundial del Comercio en 2001 y desarrollara otras zonas del país, principalmente Shanghái y Shenzhen.

A esto se le suma la creciente dependencia económica de Hong Kong respecto a China, que se agravará con la revocación del estatus especial de Hong Kong por parte del Gobierno estadounidense como respuesta al recorte de libertades en la ciudad. Hasta ahora, EE. UU. daba un trato comercial preferencial a Hong Kong como territorio aduanero separado de China, pero con este cambio pasará a considerar a la ciudad como parte indistinguible de China y podrá imponerle aranceles adicionales y restricciones comerciales que supondrán la marcha de empresas extranjeras. Estas medidas representarían un mal menor para la economía de China, pero serían muy graves para Hong Kong.  

El crecimiento de China ha provocado que Hong Kong haya pasado de suponer un 27% del PIB chino en 1993, antes del traspaso británico, a un 2,7% en 2018. Fuente: Statista

A nivel político, esta nueva ley deja a Hong Kong supeditada a los dictámenes de Pekín. Partidos políticos y organizaciones como Demosisto, que defiende la autodeterminación de Hong Kong y la preservación de su democracia, se disolvieron horas después de la entrada en vigor de la ley. Entre sus miembros más prominentes, algunos lograron escapar y otros ya han sido llevados a juicio, aunque no por violar la nueva legislación, sino por su participación en las protestas de 2019. También se prevé un aumento de la emigración de los hongkoneses contrarios a China, especialmente gracias a las propuestas de visados y programas de reubicación que han ofrecido Reino Unido o Taiwán. Con este panorama, Hong Kong celebrará elecciones legislativas en septiembre, en las que se espera una notable caída de los partidos prodemocráticos por miedo a represalias.

Según el discurso oficial de China, que comparte la jefa de Gobierno de Hong Kong, Carrie Lam, esta ley se ha impuesto debido a la necesidad de “terminar con el caos y la violencia” que han acarreado las protestas. Sin embargo, la imposición de esta ley, redactada en poco más de un mes y con la máxima discreción, también podría deberse a motivos económicos. Lastrada por la guerra comercial con EE. UU. y la crisis del coronavirus, la economía china se ha contraído este año un 6,8%, la primera vez que se contrae en tres décadas. Pese al disminuido peso económico de Hong Kong en China, esta ciudad sigue siendo un centro económico de gran relevancia internacional. Además, Hong Kong también es de vital importancia estratégica debido a su localización en el próspero delta del río de las Perlas, una región que el Gobierno chino está convirtiendo en un centro económico y tecnológico a nivel mundial.

Por otro lado, la nueva ley no se aplicará solo a hongkoneses y a extranjeros que vivan en la ciudad. China podrá detener a cualquier persona que esté en Hong Kong y que antes haya participado en protestas favorables a la autonomía de Hong Kong o haya publicado contenido contrario al Gobierno chino, independientemente de su nacionalidad y del lugar donde cometiera esos actos. A nivel económico, la pérdida del estatus especial también va a tener repercusiones internacionales. Hong Kong lleva décadas funcionando como punto de conexión entre el mercado internacional y el creciente mercado chino, de difícil acceso para capital extranjero, y con la nueva situación Hong Kong podría perder parte de su atractivo comercial. 

Respuesta internacional

Desde la entrada en vigor de la ley muchos países han anunciado medidas de respuesta. Estados Unidos, inmerso en una pugna internacional con China, revocó el estatus especial de Hong Kong, declarando que el territorio ya no se puede considerar autónomo a efectos comerciales y de seguridad, y alegando temor a filtraciones de información sensible desde Hong Kong al Gobierno chino. Asimismo, el Gobierno estadounidense ha restringido los visados para los funcionarios del Partido Comunista vinculados con la redacción de la ley. Todavía está por ver qué otros efectos tendrá todo esto en la guerra comercial entre EE. UU y China.

El Reino Unido, antigua potencia colonial de Hong Kong, también tomó cartas en el asunto nada más hacerse público que China estaba preparando esta ley a finales de mayo. Ahora ha anunciado que permitirá a los hongkoneses nacidos antes de 1997 disponer de un visado para trabajar o estudiar en el Reino Unido durante cinco años y poder pedir la nacionalidad británica en un plazo de seis. Esta medida no solo sería aplicable a los 350.000 hongkoneses que ya poseen pasaporte británico de ultramar, sino también a los casi tres millones con derecho a tenerlo. Pekín no tardó en anunciar represalias si Londres continúa inmiscuyéndose en lo que China considera sus asuntos internos, y el embajador chino en el Reino Unido recordó que Hong Kong “ya no está bajo control del Imperio británico”.

Canadá también se ha pronunciado en el asunto, suspendiendo el tratado de extradición con Hong Kong y restringiendo la exportación a Hong Kong de ciertos productos sensibles de carácter militar. Por su parte, Australia también ha condenado la nueva ley de seguridad: su primer ministro todavía no ha propuesto ninguna medida pero anunció estar barajando varias opciones para ofrecer ayuda a los hongkoneses. La actitud de estos países contrasta con la pasiva respuesta de la UE: la Comisión Europea ha lamentado la decisión tomada por Pekín y ha asegurado que “seguirá de cerca la evolución de la situación”. Aunque hay voces dentro de la UE que apelan por una oposición firme y conjunta al Gobierno chino en esta materia, todavía no se han presentado medidas en ese sentido.

El recorte de la autonomía de Hong Kong es un movimiento polémico que va a reportarle a China condenas y sanciones a nivel internacional, algunas de las cuales ya se anunciaron a los pocos días. Pero, pese a la oposición de gran parte de la comunidad internacional, China también tiene aliados: recibió el apoyo de 52 países comandados por Cuba en una declaración en el Consejo de Derechos Humanos de la ONU el mismo día en que se firmó la nueva ley.

Primero Hong Kong, ¿y luego Taiwán?

No solo en Hong Kong se ven con preocupación los últimos acontecimientos: Taiwán juega un papel central en el asunto. China reclama Taiwán como parte de su territorio y la considera una provincia rebelde desde 1949, un conflicto en el que Taiwán cada vez tiene menos aliados a nivel internacional. La imposición de la Ley de Seguridad Nacional sobre Hong Kong es vista en Taiwán como una muestra de lo que les puede deparar el futuro. Como tuiteó el activista hongkonés Nathan Law: “necesitamos controlar el expansionismo chino, o si no Taiwán será el siguiente”

El mismo día en que entró en vigor la nueva ley, Taiwán implantó un programa de reubicación y asistencia humanitaria para los residentes de Hong Kong. Asimismo, el Gobierno taiwanés ha recomendado a sus residentes que se abstengan en lo posible de viajar a China, Hong Kong y Macao, otra ciudad china con estatus especial y antes colonia portuguesa. Esta medida ya ha sido denunciada por el Gobierno chino, que ha advertido de las repercusiones que esta puede acarrear a Taiwán. Con todo, el porcentaje de hongkoneses solicitantes de residencia en Taiwán ha aumentado respecto al año pasado y se ha multiplicado desde que se anunció la creación de la Ley de Seguridad. Con el nuevo programa ofrecido por Taipéi, lo más probable es que el número de solicitantes vaya en aumento en los meses venideros. 

Con tan solo una semana de su entrada en vigor, la nueva Ley de Seguridad ha alterado profundamente la sociedad hongkonesa, que probablemente asiste al fin de la política de “un país, dos sistemas” e incluso de Hong Kong tal y como se conocía. Ahora, la comunidad internacional está expectante ante los cambios que traerá para la dinámica regional a largo plazo, y a corto plazo para las elecciones legislativas de septiembre en Hong Kong. De momento, la firmeza con la que China ha actuado en Hong Kong y en otros escenarios de la región manda un claro mensaje de fuerza a sus adversarios internacionales, incluido Taiwán o India. Recortando las libertades de Hong Kong, China parece querer acelerar los veintisiete años que quedan para completar la absorción de la ciudad. 2047 está más cerca que nunca.