Cables submarinos: China y Estados Unidos pelean por las arterias de internet

El internet global depende de los cables submarinos. Estados Unidos domina la mayoría a través de sus grandes tecnológicas, pero China busca disputar ese control. La competición entre ambos y el miedo a ataques de países como Rusia apuntan a que esta infraestructura se va a militarizar.
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Cables submarinos: China y Estados Unidos pelean por las arterias de internet
Fuente: elaboración propia con Midjourney

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El cable submarino que suministraba internet a las islas Shetland escocesas fue dañado e interrumpió sus comunicaciones durante horas en octubre de 2022. Pocas semanas antes, tras las fugas en el gasoducto North Stream por las que Rusia había sido acusada, algunos medios alertaban del riesgo para Europa de que Moscú atacase los cables que cruzan el mar Báltico. Desde 2019, la Comisión Europea marca los cables submarinos como un vector clave para su autonomía digital. La OTAN, por su parte, los señaló en 2016 y 2023 como los principales puntos de disrupción que el Kremlin puede usar en una guerra híbrida. 
Todas estas preocupaciones tienen una misma explicación: los cables submarinos son responsables de más del 95% del flujo de internet en el mundo. Sabotearlos podría aislar a un país y afectar su economía. De ellos dependen desde las transacciones financieras, las telecomunicaciones y los servicios en la nube, hasta los correos electrónicos, las reservas turísticas y de aerolíneas, la transferencia de datos de usuarios o los servicios bancarios. Aunque no estén a la vista, son una infraestructura estratégica en la geopolítica global.
Otro foco de tensión entre China y Estados Unidos
La competición tecnológica entre China y Estados Unidos llega también a la lucha por controlar los cables submarinos. Hasta hace algo más de una década, Estados Unidos garantizaba la seguridad de los cables y su construcción a través de un compendio de empresas de telecomunicaciones en su mayoría del propio país. Desde que se construyera el primer cable telegráfico transatlántico a mediados del siglo XIX, la red ha crecido hasta superar el millón de kilómetros de cables que plagan el fondo de los océanos y que conectan a los continentes entre sí. Ahora Estados Unidos no puede asegurar su dominio.
Muchos países perdieron la confianza en la infraestructura estadounidense en 2013. Las revelaciones de Edward Snowden, exempleado de la Agencia Nacional de Seguridad, informaban del espiona...

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Rodrigo Castellanos

Madrid, 1998. Graduado en Relaciones Internacionales por la Universidad Complutense de Madrid. Interesado en geopolítica, conflictos y análisis político, especialmente en Asia-Pacífico y Europa