Escucha este artículo
El cable submarino que suministraba internet a las islas Shetland escocesas fue dañado e interrumpió sus comunicaciones durante horas en octubre de 2022. Pocas semanas antes, tras las fugas en el gasoducto North Stream por las que Rusia había sido acusada, algunos medios alertaban del riesgo para Europa de que Moscú atacase los cables que cruzan el mar Báltico. Desde 2019, la Comisión Europea marca los cables submarinos como un vector clave para su autonomía digital. La OTAN, por su parte, los señaló en 2016 y 2023 como los principales puntos de disrupción que el Kremlin puede usar en una guerra híbrida.
Todas estas preocupaciones tienen una misma explicación: los cables submarinos son responsables de más del 95% del flujo de internet en el mundo. Sabotearlos podría aislar a un país y afectar su economía. De ellos dependen desde las transacciones financieras, las telecomunicaciones y los servicios en la nube, hasta los correos electrónicos, las reservas turísticas y de aerolíneas, la transferencia de datos de usuarios o los servicios bancarios. Aunque no estén a la vista, son una infraestructura estratégica en la geopolítica global.
Otro foco de tensión entre China y Estados Unidos
Suscríbete a EOM para seguir leyendo este artículo
Lo que pasa en el mundo te afecta. Comprenderlo es más necesario que nunca
Continuar
Anual · Cancela en cualquier momento