Escucha este artículo
El presidente estadounidense, Joe Biden, ha dado un giro a su política exterior que Europa va a sentir: a finales de enero pausó las exportaciones de gas natural licuado (GNL). Estas exportaciones eran claves para reemplazar el carbón por el gas en la transición ecológica y ayudar a sus aliados. Washington había prometido en 2022 que suministraría en esta década hasta un tercio del gas que la Unión Europea recibía de Rusia en 2021. No exageraba. Estados Unidos ya suministra más gas que Rusia a la UE desde el primer semestre del año pasado, según las últimas cifras oficiales de la Comisión (un 19% frente al 14,5%).
Mantener la promesa de la Casa Blanca hasta 2030 exigiría desplegar más infraestructuras en Estados Unidos, considerando la creciente necesidad de gas para la transición energética europea. Sin embargo, Biden anunció una “revisión” que, como mínimo, retrasará la aprobación de unas doce terminales exportadoras en pleno año electoral. Ha aludido a un riesgo climático “existencial”, un riesgo que no le impidió autorizar hace un año una planta de extracción de petróleo en Alaska de casi doscientos pozos.
Electoralismo para tiempos desesperados
Suscríbete a EOM para seguir leyendo este artículo
Lo que pasa en el mundo te afecta. Comprenderlo es más necesario que nunca
Continuar
Anual · Cancela en cualquier momento