¿Está la unión fiscal europea más cerca tras la pandemia?

La recesión de 2008 y la posterior crisis de la eurozona pusieron de relieve las limitaciones de la unión económica y monetaria europea, a la que le falta una unión fiscal complementaria. Ahora, la respuesta europea a la crisis del coronavirus está siendo distinta: crece el consenso en torno a la necesidad de que los países miembros compartan los riesgos económicos. Este puede ser el punto de partida de una futura unión fiscal.
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¿Está la unión fiscal europea más cerca tras la pandemia?
Fuente: elaboración propia.

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La Unión Europea (UE) posee una arquitectura económica a varios niveles. Todos sus Estados miembros forman parte de la unión económica y monetaria: coordinan sus políticas económicas y monetarias a través del Consejo Europeo y el Banco Central Europeo (BCE), respectivamente, para promover el crecimiento económico y la estabilidad de los precios de la UE en su conjunto. Algunos de estos países, la llamada eurozona, han dado un paso más al establecer el euro como su moneda común y transfiriendo la competencia exclusiva sobre política monetaria al BCE, que actúa con plena independencia del resto de instituciones y Estados miembros.
La eurozona no es una institución formal dentro de la UE, sino el mayor grado de integración de los países que forman parte de ella. El BCE formula e implementa la política monetaria y los países de la eurozona coordinan sus políticas económicas en el Eurogrupo, un foro compuesto por los ministros de Finanzas de la eurozona, el BCE y la Comisión. Este elevado nivel de integración permite a dichos países beneficiarse de financiación del BCE con tipos de interés comunes y a precios estables. Como contrapartida, sus Gobiernos renuncian a las competencias en política monetaria y reducen su margen de actuación en política económica. Así, por ejemplo, los países de la eurozona teóricamente deben limitar su déficit presupuestario al 3% y su deuda pública a un 60% del PIB.
Los países de la Eurozona constituyen el núcleo de la Unión Europea.
Sin embargo, esta arquitectura institucional está incompleta. La eurozona mantiene una política monetaria común y coordina su política económica, pero no ha llegado al mismo nivel de integración fiscal, lo que produce distorsiones. Es decir, estos países comparten moneda y coordinan la forma en la que asumen gastos, pero poseen distintas reglas en cuanto a sus ingresos. Si bien es cierto que impuestos como el IVA están armonizados, los países miembros tienen competencia exclusiva sobre la principal fuente de ingr...

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Trajan Shipley

Madrid, 1997. Estudiante de Derecho y Ciencia Política en la Universidad Autónoma de Madrid. Soy español y estadounidense, y me interesan especialmente la economía y el comercio internacional, la integración europea y cuestiones jurídicas internacionales.