Una red de energía solar que conecte 140 países: el plan energético de India y Reino Unido

India ha presentado, junto al Reino Unido y con el apoyo del Banco Mundial, la iniciativa Osowog, que pretende construir una red de energía solar capaz de conectar 140 países. Aunque respaldada por Estados Unidos, Osowog se enfrenta a las diferencias entre sus participantes y la dependencia de China.
Desarrollo y cambio climáticoAsia-Pacífico
Una red de energía solar que conecte 140 países: el plan energético de India y Reino Unido
Fuente: Pixabay.

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Incluso en plena pandemia, la energía solar ha crecido un 18% a nivel mundial entre 2019 y 2020. Uno de los países que más ha apostado por ella es India, que también lidera desde 2015 la Alianza Solar Internacional (ASI), iniciativa que lanzó con Francia en la COP21, la Cumbre del Clima de París de 2015. 101 países han firmado la Declaración de la ASI y ochenta de ellos la han ratificado, aunando esfuerzos para movilizar inversiones en energía solar que permitan mitigar las emisiones de CO2.

Ahora India ha dado un paso más allá. Su primer ministro, Narendra Modi, presentó en la COP26 de Glasgow, junto al Reino Unido y con el apoyo del Banco Mundial, la iniciativa Green Grids Initiative – One Sun One World One Grid, es decir, ‘Iniciativa Redes Verdes – Un Sol, Un Mundo, Una Red’ (Osowog). Su objetivo es crear una red solar transnacional capaz de aprovechar la energía solar que se genera en todo el mundo. Osowog conectaría 140 países uniendo redes nacionales y regionales de energía solar para crear una red a gran escala, evitando así los problemas de almacenamiento, talón de Aquiles de las energías renovables.

Osowog, un único sol para todos

“Tenemos un sueño: Un Mundo, Un Sol, Una Red”. Estas fueron las palabras de Narendra Modi cuando presentó por primera vez el proyecto en 2018, durante la primera asamblea de la Alianza Solar Internacional. Osowog está liderado por el Ministerio de Energía de India y se servirá de la Alianza Solar Internacional para su despliegue e implementación y con el Banco Mundial como asesor y colaborador en la búsqueda de financiación. Se espera que para 2050 la red alcance una interconexión de 2.600 gigavatios de capacidad —equivalente a veintitrés veces la de España en 2020— y suponga unos ahorros de 226.000 millones de euros al año. 

Osowog cuenta con un consorcio empresarial creado entre 2020 y 2021 y liderado por dos entidades francesas y una india. De un lado, Electricidad de Francia, compañía estatal de generación y distribución eléctrica, y Aplicación Europea de Tecnologías y Servicios de Francia, consultora especializada en cooperación al desarrollo. La tercera entidad es el Instituto de Energía y Recursos de India, centro de investigación de Nueva Delhi especializado en energía, medioambiente y desarrollo sostenible.

Aunque aún hay poca información al respecto, se espera que el despliegue se desarrolle en tres fases. La primera estará centrada en conectar Oriente Próximo y el sudeste asiático a través de India, para lo que se están estudiando tres corredores: del sudeste asiático a India, de India a Asia occidental y de ahí a Oriente Próximo. Como parte de esa fase se están explorando opciones para enlazar con los países del Consejo de Cooperación del Golfo, ya sea por vía submarina, entre la ciudad india de Guyarat y Omán, o por tierra, pasando por Pakistán y Afganistán. La segunda fase conectará Osowog con África y la tercera impulsará las interconexiones de redes verdes globales. 

A favor: la apuesta india, el apoyo estadounidense y redes previas

Osowog cuenta con varios puntos a su favor para salir adelante. El primero es claro: la fuerte apuesta de India por la energía solar. Este proyecto podría ser clave para la sostenibilidad de un país que se espera duplique su demanda energética de aquí a 2040, que solo se ha comprometido a llegar al objetivo de cero emisiones en 2070 y que ha incrementado recientemente su producción de carbón, ya de por sí alta, por miedo a la crisis energética. Pero India tiene otro motivo para apostar por la energía solar: competir con el macroproyecto chino de infraestructuras de la Nueva Ruta de la Seda, con el que Pekín pretende ganar influencia global. Osowog serviría a India para hacer frente a las aspiraciones de su gran rival regional. 

A esta apuesta india hay que añadirle el apoyo de Estados Unidos, por motivos energéticos y políticos. No en vano, Osowog está liderada por dos de sus tradicionales aliados: India y el Reino Unido. Además, la Administración Biden se comprometió a conseguir un 100% de electricidad limpia para 2035 y está apostando por la energía solar. Jennifer Granholm, secretaria de Energía, señaló en la COP26 que hay que aprovechar que “toda la energía que utiliza la humanidad en un año es igual a la energía que llega a la Tierra desde el Sol en solo una hora”. Washington quiere que para 2050 el 45% de la energía que consume el país provenga del sol, un objetivo muy por encima del 3% de la demanda de energía cubierta ahora con esta energía pero viable según un estudio del Gobierno estadounidense. 

La otra gran ventaja de este proyecto es que ya existen redes parecidas a menor escala. Al contrario de lo que pueda parecer, Osowog no implicará la construcción de grandes infraestructuras, sino que se trata de crear una red global conectando redes regionales como la iniciativa BBIN, que une Bangladés, Bután, India y Nepal.

En contra: una viabilidad difícil, falta de consenso y China

Pese a todo, Osowog también se enfrenta a grandes dificultades. Para algunos, su anuncio trajo a la memoria el fallido Desertec, proyecto que pretendía exportar a Europa energía solar producida en el Sáhara y que acabó en poco más que un sueño utópico y económicamente inviable. Para evitar ese desenlace, Osowog requerirá, entre otros aspectos, una gestión transnacional, renovar las infraestructuras ya existentes y ayudas a los países con un mercado de energía solar más débil. También habría que asegurar la compatibilidad de las conexiones, es decir, que no haya diferencias en voltaje, frecuencia o capacidades técnicas.

Además de la viabilidad económica, Osowog necesitará un amplio consenso regional y estabilidad política. Los países participantes pasarían a depender unos de otros, lo que les expondría a más riesgos en términos de seguridad energética.  Para que la red funcione deberá también tener un flujo mínimo que sea estable y se adapte a la demanda y oferta energéticas. Todo ello será difícil de conseguir dados los diversos intereses de los participantes, además de sus diferentes contextos políticos y económicos.

Finalmente está el factor de la competición con China, que tampoco se ha quedado atrás en inversiones en energías renovables. En 2019 ya el mayor productor de energía solar, con diferencia, y en 2020 el Gobierno chino anunció que pretendía alcanzar los 1.200 gigavatios de energía solar y eólica en 2030. Recientemente, en octubre de 2021, se ha comenzado a construir un macro proyecto para generar electricidad a partir de sol y viento que generará más energía que toda la infraestructura solar y eólica que tiene India. Además, mientras India acoge la sede de la Alianza Solar Internacional, China cuenta con la de la Global Energy Interconnection Development and Cooperation Organization (Geidco), organización internacional no gubernamental que promueve la creación de redes transnacionales para la energía renovable.

El Gobierno chino aún no se ha pronunciado sobre Osowog. Sin embargo, China es crucial para Osowog, pues vende a India la tecnología necesaria para sus infraestructuras solares. Los proyectos indios ya se están viendo perjudicados por depender de componentes fabricados en China. El director general de la Alianza Solar Internacional afirma que el proyecto de Osowog es “un milagro de la ingeniería moderna”, pero lo cierto es que su futuro dependerá del consenso entre sus participantes y de la posición que adopte China.

Sonia Velázquez

Madrid. Graduada en Relaciones Internacionales y Traducción e Interpretación por la Universidad Pontificia Comillas. Máster en Recursos Energéticos y doctoranda en Seguridad Internacional. Pasión por la geopolítica. Análisis sobre energía, vulnerabilidad energética y amenazas a la seguridad energética. Amante del arte y la pintura.