
Rusia: tensiones internas y reajuste exterior
A lo largo de 2019, la Federación Rusa ha orientado su política exterior a un acercamiento a Occidente a través de la Francia de Macron y los EE. UU. de Trump. La llegada de Volodímir Zelenski a la presidencia de Ucrania ha permitido un intercambio de prisioneros y que se vuelvan a poner en marcha las negociaciones para resolver el conflicto en el Donbás. A consecuencia de ello, en Europa cada vez se habla más de acabar con las sanciones contra Moscú, siempre y cuando se avance en el proceso de paz con Kiev. Pero el Kremlin también ha tenido que gestionar una escalada de tensión con Georgia a cuenta de las protestas en Tiflis por la visita en junio de un miembro de la Duma rusa al Parlamento georgiano. La caída del Gobierno en Moldavia, también en junio, benefició al presidente prorruso Igor Dodon y fue, por tanto, bien acogida en Moscú. Y, finalmente, la firma del acuerdo de integración económica con Bielorrusia en septiembre ha permitido al Kremlin apuntarse otro tanto.
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