Una Rusia sin Putin no sería tan buena idea

La caída de Putin no solucionaría la guerra. El líder ruso restringe los discursos más extremistas de la élite y evita las peleas entre facciones. Sin él, estallaría una lucha por el poder que podría traer a alguien más radical, como un ultranacionalista de los cuerpos de seguridad.
Política y eleccionesRusia y espacio postsoviético
Una Rusia sin Putin no sería tan buena idea
Fuente: oficina de prensa del Kremlin

Esta funcionalidad está reservada a suscriptores. Suscríbete por solo 5€ al mes.Guardar artículo

Escucha este artículo

Suscríbete por solo 5€ al mes

Durante la segunda semana de la invasión a Ucrania, el senador republicano Lindsy Graham se preguntó en Twitter si había algún Bruto en Rusia dispuesto a deponer al César. Sean Hannity, un conocido presentador de televisión estadounidense, también ha abogado por el asesinato de Vladímir Putin como solución a todos los problemas. El propio Joe Biden ha tenido que aclarar que entre sus planes no está el magnicidio.
Putin ha sido caricaturizado durante años como un malvado espía del KGB que todo lo puede y todo lo sabe. Gobierna el país más grande del mundo con puño de hierro y se pasa las noches elaborando planes para destruir Occidente. La polarización que ha generado la guerra en Ucrania ha impulsado este discurso. Esto ha llevado a mucha gente a razonar que deshacerse del presidente ruso pondría fin a la guerra. Sin embargo, esto es simplificar demasiado las cosas: pese a todo, durante sus veinte años al mando Putin ha mantenido el control del país y refrenado los discursos más extremistas.
Sin Putin, habrá luchas por el poder
Cuando Putin llegó al poder en el 2000, tenía un objetivo claro: evitar que Rusia volviera a caer en la anarquía que trajo la disolución de la URSS. Para ello vio que era fundamental rehuir de opciones radicales y basó sus políticas en el pragmatismo y la estabilidad. Aunque el Gobierno ruso promueve una ideología conservadora, no exige a la población seguir una corriente, la indiferencia es aceptada e incluso se tolera cierta crítica.
En cada una de las elecciones a las que se ha presentado, Putin siempre ha prometido “estabilidad ante todo”. Esta idea es una parte muy importante de su popularidad en Rusia, pues entre aquellos rusos que vivieron los duros años noventa muchos le consideran un salvador de la patria que disminuyó la criminalidad, la pobreza y la crisis económica y social.

Cómo las crisis y la humillación engendraron la Rusia de Putin y el nazismo en Alemania

La Rusia actual es muy diferente, pero...

Si quieres seguir leyendo este artículo, suscríbete a EOM. Lo que pasa en el mundo te afecta; comprenderlo es más necesario que nunca.

Suscríbete por solo 6€ al mes

Víctor Fidalgo

Graduado en Relaciones Internacionales por la URJC y en Political Governance and Public Policy in Russia por la Universidad Estatal de San Petersburgo. Interesado en la seguridad, la inteligencia y los nuevos tipos de guerra, especialmente en la zona postsoviética y Oriente Medio.