Escucha este artículo
El primer día de la invasión rusa de Ucrania, 169 soldados de la Guardia Nacional ucraniana estaban listos para defender la planta nuclear de Chernóbil. Situada junto a la frontera con Bielorrusia, tenía el simbolismo del accidente de 1986 que había acelerado el fin de la Unión Soviética. Las tropas rusas llegaron ese 24 de febrero de 2022 como parte de la “operación militar especial” que el presidente Vladímir Putin esperaba rápida. Tras dos horas, ocuparon la planta sin disparar y capturaron a los militares ucranianos.
Sin embargo, después se descubrió que el comandante local había recibido una llamada del jefe de seguridad de Chernóbil, Valentin Viter, que desde Kiev le ordenaba rendirse para “salvar la vida de sus soldados”. Cientos de militares y funcionarios ucranianos recibieron mensajes similares de compañeros o superiores al comienzo de la invasión. Todo era parte de un plan preparado en las oficinas de Moscú, las playas de Chipre o Turquía y despachos de la propia Ucrania. La inteligencia y el Gobierno de Volodímir Zelenski se percataron y, ya en guerra, agentes como Viter fueron arrestados y acusados de traición.
Doscientos espías para hacerse con Ucrania
Suscríbete a EOM para seguir leyendo este artículo
Lo que pasa en el mundo te afecta. Comprenderlo es más necesario que nunca
Continuar
Anual · Cancela en cualquier momento