¿Qué es una nación?

Las naciones son la base humana de los países actuales, mientras que los Estados son las entidades políticas y jurídicas en las que suelen organizarse. El nacionalismo, en cambio, es la exaltación de la propia nación
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¿Qué es una nación?
Sede de Naciones Unidas en Ginebra. Fuente: Abhi018 (Wikimedia Commons)

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Una nación es un conjunto de personas unidas por lazos culturales, históricos, lingüísticos o de identidad que habitualmente comparten un territorio y una historia común. Se trata de una entidad social y política que refleja tradiciones, intereses y aspiraciones comunes. La nación se construye sobre la base de una identidad colectiva, que se nutre de la memoria histórica, las costumbres, la lengua y, en muchos casos, de un deseo común de autodeterminación.

La relación entre la nación y el Estado puede variar de un caso a otro. Mientras que la nación es una comunidad humana, el Estado es una entidad política y jurídica con autoridad y soberanía. En muchos casos, una nación se identifica con un Estado, compartiendo límites geográficos e identidad nacional. Sin embargo, también hay casos donde varias naciones coexisten en un Estado o donde una nación se extiende por varios Estados, lo que puede generar tensiones y aspiraciones independentistas o autonomistas.

Comunidades imaginadas

El concepto de nación ha evolucionado a lo largo de la historia, pero su definición y comprensión moderna empezaron a tomar forma en el siglo XVIII, en el contexto de la Ilustración, la Revolución francesa y la independencia estadounidense. En este período, el concepto evolucionó desde una noción medieval vinculada a la nobleza y al territorio, hacia una idea que abrazaba a la población en general. La Revolución francesa, en particular, promovió los ideales de libertad, igualdad y fraternidad, junto con el concepto de soberanía nacional. Su triunfo marcó el inicio de la transición de monarquías basadas en el derecho divino de los reyes, a Estados nación basados en la voluntad y el bienestar de la población.

La idea de nación siguió evolucionando durante el siglo XIX, con las olas de nacionalismo que recorrieron Europa y América, estimulando la unificación de Italia o Alemania, y la independencia de colonias en América Latina. Estos movimientos también sentaron la idea de que una nación es una comunidad definida por elementos culturales comunes y un deseo compartido de autogobierno. Esto último se reforzó con los procesos de descolonización a mediados del siglo XX. Con todo, la nación puede entenderse como política o cultural. La nación política se refiere a una entidad organizada bajo un mismo sistema de gobierno y una estructura estatal definida, mientras que la nación cultural se centra en los lazos comunes.

Perennialistas y modernistas

Las teorías sobre la nación se han agrupado en dos corrientes principales: la perennialista y la modernista. Los perennialistas como Anthony D. Smith y Adrian Hastings consideran que las naciones han existido desde tiempos inmemoriales y que las contemporáneas son continuaciones de las comunidades premodernas. Esta perspectiva argumenta que el lenguaje, la religión, las costumbres y las tradiciones tienen raíces profundas y han moldeado la identidad de los pueblos con el paso de los siglos. Los perennialistas ven la nación como una expresión orgánica y subrayan la continuidad histórica y cultural.

Por otro lado, los modernistas consideran que la nación es una construcción social y política moderna, surgida a partir del siglo XVIII. Para esta corriente, la nación es producto de la industrialización, la secularización, la democratización y el desarrollo de los medios de comunicación. Ernest Gellner, por ejemplo, argumenta que la necesidad de una cultura homogénea, impuesta por las demandas de la sociedad industrial, lleva a la creación de naciones. Benedict Anderson, por su parte, propone en su obra Comunidades imaginadas que la nación es una comunidad socialmente construida, imaginada por las personas que la perciben como arraigada. La impresión masiva y la literatura, según Anderson, permitieron que las personas imaginaran una comunidad nacional al acceder y participar en discursos comunes.

Nacionalismo: la nación como ideología

A lo largo de la historia, distintas corrientes, movimientos y Gobiernos han situado a la nación como el centro de la vida política y social. Esta ideología, el nacionalismo, se fundamenta en la creencia de que cada nación tiene derecho a su autodeterminación. Puede unir a las personas bajo un sentido compartido de identidad y propósito, pero también ha sido fuente de conflictos al excluir a quienes no forman parte de la “nación”. En su expresión más extrema, el nacionalismo puede conducir al etnocentrismo, la xenofobia y justificar la opresión de grupos considerados ajenos o inferiores. Sin embargo, también ha sido un motor para las luchas de liberación y emancipación de pueblos sometidos o colonizados.

Este artículo fue redactado con ayuda de Jasper, un asistente de redacción de inteligencia artificial. Después fue revisado y corregido por un editor de EOM.

José Manuel Cuevas

Bogotá, 1996. Editor en El Orden Mundial. Doble grado en Historia y Periodismo en la Universidad de Navarra.