Los Balcanes y el mito del polvorín de Europa
Los Balcanes son una de las regiones más conflictivas del mundo. Sus diferencias étnicas y sus numerosos conflictos le han valido el apelativo de “polvorín” de Europa, pero no siempre fue así. Durante siglos, los territorios balcánicos estuvieron sometidos a la dominación de grandes imperios multiétnicos como los austriacos y los otomanos. Sin embargo, a medida que decrecía el poder imperial, los sentimientos nacionalistas empezaron a florecer en la región. El auge de los nacionalismos a finales del siglo XIX exacerbó las diferencias étnicas y desencadenó una serie de guerras que convirtieron a los Balcanes en el principal foco de violencia del Viejo Continente.

La Yugoslavia de Tito fue la excepción. Tras la Segunda Guerra Mundial, el mariscal consiguió unir a todos los pueblos yugoslavos bajo un régimen socialista y extremadamente personalista. Pero el sueño yugoslavo de Tito duró lo mismo que su vida. Con su muerte, volvieron a despertar los sentimientos nacionalistas que se habían mantenido latentes durante cuatro décadas. De pronto, Yugoslavia se desintegró en medio de sangrientas guerras.
La herencia de las guerras yugoslavas todavía perdura. El atraso económico, la corrupción y las divisiones internas aún siguen presentes en varios países. Sin embargo, otros como Eslovenia y Croacia han avanzado cada vez más hacia la integración europea. ¿Siguen siendo los Balcanes el “polvorín” de Europa? ¿Cuánto hay de cierto sobre este mito en la actualidad? En este episodio de “No es el fin del mundo”, Fernando Arancón y David Gómez responden a estas preguntas junto a Marc Casals, experto en los Balcanes y autor del libro La piedra permanece: Historias de Bosnia-Herzegovina.



