¿Qué es la dedovshchina?

En el servicio militar obligatorio ruso se le llama ‘dedovshchina’ a la práctica informal de iniciación. Los abusos físicos y psicológicos de los reclutas veteranos a los nuevos han provocado suicidios y están detrás de la baja moral y el menosprecio de las tropas rusas a los derechos humanos
EOM explicaSociedadRusia y espacio postsoviético
¿Qué es la dedovshchina?
Soldados del Centro de Propósitos Especiales 604 del Ejército ruso. Fuente: foto original de Vitaly V. Kuzmin (Wikimedia Commons)

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La dedovshchina (‘ley de los abuelos’) es un rito de iniciación en el Ejército ruso por parte de los reclutas veteranos, los dedy, a los recién llegados, los dukhi. Más lejos que las novatadas, estas prácticas incluyen abusos físicos y psicológicos. Su origen se halla en la introducción del servicio militar obligatorio en la Rusia bolchevique en 1918 y continuaron tras la caída de la Unión Soviética. Las consecuencias se han trasladado al campo de batalla, afectando las capacidades y el comportamiento de las tropas rusas. 

La ley de los abuelos

El término dedovshchina viene de la palabra rusa ded (‘abuelo’), en referencia a los reclutas del Ejército ruso en último año de servicio, y del sufijo shchina (‘orden’ o ‘régimen’). Estos reclutas veteranos ordenan todo tipo de tareas a los recién llegados, desde darles brillo a sus botas hasta exigirles parte de sus raciones de comida. Si los novatos se niegan, pueden ser sometidos a todo tipo de violencia física y psicológica. 

La dedovshchina se ha visto facilitada por el origen de los reclutas en zonas remotas y con problemas sociales. Mientras tanto, estos abusos y las duras condiciones del servicio militar obligatorio ruso impulsan a familias adineradas a evitarlo mediante sobornos, razones médicas o por estudios. De los que sí lo cumplen, como reveló Human Rights Watch con datos del Ministerio de Defensa ruso, muchos tienen problemas con las drogas y el alcohol. Además, debido a la falta de oficiales subalternos, la responsabilidad de disciplinar a los recién llegados recae en los reclutas veteranos casi sin supervisión. Esto ha perpetuado la dedovshchina, ya que los dedy buscan vengarse de aquello a lo que fueron sometidos.

El caso de Andréi S. Sichiov

La dedovshchina se ha conocido más allá de Rusia por casos que se han hecho públicos. Uno de ellos fue el del soldado raso Andréi Sichiov: en 2006, un sargento borracho le obligó a ponerse de cuclillas durante casi tres horas. A raíz de esto y de la falta de atención médica, Sichiov contrajo una infección por la que le amputaron las piernas. El caso fue un escándalo y el sargento fue condenado a cinco años de prisión, pero el miedo a las represalias y la ley de silencio en el Ejército ruso han evitado que más abusos salgan a la luz.

Unas prácticas cada vez peores y la guerra en Chechenia años antes llevaron a crear la Unión de Comités de Madres de Soldados de Rusia, que busca proteger los derechos de sus hijos. Esta ONG ha sido clave para revelar los abusos entre reclutas y para que el Gobierno adopte reformas en la estructura y el sistema de educación del Ejército, o la reducción del servicio militar en 2008 de dos años a uno. Sin embargo, los suicidios de Artiom Pajotin en 2018, a quien le escribieron ‘polla’ con una cuchilla de afeitar en la frente, o Ramil Shamsutdinov en 2019, quien dijo que habían hecho de su vida un “infierno”, han confirmado la continuidad de las prácticas. De hecho, la ONG calcula que el 44% de las muertes de los reclutas se deben a suicidios en parte asociados con la dedovshchina.

Dedovshchina, moral baja y crímenes de guerra

Los efectos de la dedovshchina, sin embargo, no se limitan a los cuarteles, ya que repercuten en las capacidades y el comportamiento del Ejército. Estos abusos están detrás de una baja moral de las tropas rusas, que junto con la falta de entrenamiento y profesionalidad han limitado la efectividad de sus operaciones. Además, la brutalidad contra los reclutas se traslada al campo de batalla, como demuestran las denuncias por crímenes de las tropas rusas contra civiles en las guerras de Chechenia, Siria y Ucrania.

Mencía Montoya Barreiros

Madrid, 2000. Grado en Relaciones Internacionales por la Universidad King’s College London y Máster en Geopolítica y Estudios Estratégicos por la Universidad Carlos III. Interesada en seguridad internacional, Oriente Próximo, el Sahel y la naturaleza de conflictos actuales.