Fracasos en el frente, deserciones masivas, penurias económicas… La situación en la Rusia de Vladímir Putin recuerda a la que precedió a la caída de los Romanov en 1917. Como entonces, en algunos momentos parecía que este régimen perdía el control, superado por un conflicto para el cual no estaba preparado. Si bien hoy no existe una amplia oposición organizada en Rusia como la de principios del siglo XX, el cóctel de oposición a la guerra, malestar económico y humillación nacional puede provocar un descontento que desestabilice al Gobierno.
Según encuestas recientes, más de la mitad de la población rusa está a favor de entablar negociaciones de paz con Ucrania, mientras que solo una cuarta parte es favorable a continuar el esfuerzo bélico. ¿Qué futuro le espera a Rusia si el rechazo a la guerra se convierte en contestación social? Putin ha controlado el Kremlin durante más de veinte años, pero su caída abriría un vacío de poder en el que distintas fuerzas pugnarían por dominar el país.
Derrotas, corrupción y aislamiento
Pese a la movilización parcial que Putin decretó el pasado septiembre, las tropas rusas parecen haber perdido la iniciativa, limitándose a defender el escaso territorio ucraniano que ocupan. Tampoco parece haber gran apoyo a la anexión en esas zonas. La aparición de grupos guerrilleros proucranianos en territorio ocupado, la reconquista ucraniana de la ciudad de Jersón y el estancamiento del frente en otoño, la costosa ofensiva sobre Bajmut y Soledar, que ya se califica de “picadora de carne”, y los recientes ataques de Ucrania sobre almacenes y cuarteles rusos… Todo ello indica que la guerra se está convirtiendo en una sangría para el Kremlin.
Qué le pasa a Rusia cuando pierde una guerra: revoluciones, golpes de Estado y reformas
Algo parecido ocurrió con el estallido de la Gran Guerra en 1914. Los militares de aquella época, acostumbrados a las victorias en guerras coloniales, no estaban preparados para librar un confl...