Rusia y China parecen más cercanas que nunca. Ambas proclamaron su amistad “sin límites” en una declaración publicada durante los Juegos Olímpicos de Pekín, a principios de mes, en la que el Gobierno chino se unió al ruso en rechazar la expansión de la OTAN. Hasta ahora China nunca había respaldado explícitamente esta postura rusa. Cincuenta años después de la visita de Nixon a China, que confirmó su acercamiento para contrarrestar a la Unión Soviética, ahora parece estar pasando lo contrario: China y Rusia se han aliado para oponerse a Estados Unidos.
Sin embargo, la invasión de Ucrania ya es la primera prueba de fuego de esta relación. Aunque China y Rusia sean vistas como parte del mismo bloque, su visión del mundo difiere. Moscú pretende desestabilizar Occidente sembrando el caos e ignorando las normas internacionales. Pekín también rechaza el liderazgo occidental, pero no busca destruir el sistema sino crear nuevas reglas que le sean más favorables. Por eso la entrada de tropas rusas en Ucrania ha dejado a China en una posición contradictoria: apoya a Putin, pero también defiende el principio de soberanía nacional que ampara a Kiev en este conflicto.
Tres escenarios para la invasión de Ucrania: de la guerra en el Donbás a la anexión total del país
Los equilibrios diplomáticos de China con Rusia
Apenas dos días después que el ministro de Exteriores chino, Wang Yi, dijera que los Acuerdos de Minsk eran la única salida para la crisis en Ucrania, Putin los rompió al reconocer la independencia de las autoproclamadas repúblicas de Donetsk y Lugansk, en el este de Ucrania. China, que se enfrenta a sus propios movimientos separatistas en el Tíbet y Xinjiang, rechaza frontalmente la autodeterminación de territorios y la interferencia extranjera en los asuntos internos de cada país, y Ucrania “no era una excepción”. El Gobierno chino ya evitó reconocer la anexión rusa de Crimea en 2014, optando por firmar acuerdos comerciales que incr...