¿Está China en crisis?
¿Va China hacia una crisis? La economía china ha sido un modelo ha seguir durante décadas. Desde la llegada de Deng Xiaoping al poder en 1978, China ha experimentado tasas de crecimiento anuales por encima del 10%. Su mano de obra barata e inmediata convirtieron al gigante asiático en la fábrica del mundo. Al mismo tiempo, China se beneficiaba del auge de sus ciudades, de una fuerte inversión en infraestructuras y de unas relaciones privilegiadas con la comunidad internacional. Su milagro económico la convirtió en la segunda economía del planeta y la elevó a la categoría de potencia global.
China sufre su peor crisis económica y no sabe cómo solucionarlo
Sin embargo, en los últimos años ese crecimiento que dejó a todo el mundo con la boca abierta, está tocando a su fin. Hay una serie de factores externos e internos que están dañando la economía China. A nivel internacional, las tensiones con Estados Unidos han ido aumentando estos años. Trump inició una guerra comercial que Biden ha continuado con una política proteccionista para competir con China. A esto hay que sumarle el impacto que ha tenido la pandemia de coronavirus en la producción y el consumo, y ahora la guerra en Ucrania.
Además, China también se enfrenta a unos desafíos internos. Por un lado, el gobierno se ha dado cuenta de que si quieren ser una gran potencia tienen que cambiar de modelo: dejar de ser la fábrica del mundo, producir bienes de más valor añadido y fomentar el consumo interno. Sin embargo, el problema demográfico amenaza su mano de obra, el desempleo juvenil está en máximos históricos, preocupa la burbuja inmobiliaria y los gobiernos locales se resisten a abandonar el modelo productivo de poco valor añadido.
El modelo económico de China ha tocado techo. ¿Podrá Pekín cambiarlo?
Desde hace años es habitual que se vaticine una crisis en la potencia asiática ante la más mínima seña de debilidad. Pero hay que tener una cosa clara: el mundo en el que China se desarrolló con cifras de crecimiento espectaculares ya no existe. Ha cambiado. La pregunta, por tanto, es si China puede adaptarse al nuevo mundo qe se abre: más proteccionista y más conflictivo. Porque con ese nuevo mundo por delante parece que China sí ha tocado techo.



