Así influye Marruecos en España
En nuestro último episodio de «No es el fin del mundo» analizamos cómo Marruecos ha desarrollado una sofisticada red de influencia que abarca desde lobbies políticos hasta presión migratoria y económica para ganar poder en España y Europa. Apenas unos kilómetros separan la península ibérica de nuestro vecino africano, pero mientras en España apenas conocemos su funcionamiento interno, Marruecos conoce perfectamente a qué puertas tocar y qué teléfonos llamar en Europa. Con la ayuda del prestigioso periodista Ignacio Cembrero, especialista en Marruecos, exploramos los mecanismos que utiliza Rabat para proyectar su influencia más allá de sus fronteras.
Los últimos años han marcado un punto de inflexión en las relaciones hispano-marroquíes. Decisiones como la aceptación del plan de autonomía marroquí para el Sáhara Occidental, que antes parecían improbables, reflejan el creciente poder de Marruecos para influir en la política europea. Esta transformación no es casual: Rabat ha diseñado una estrategia integral que aprovecha las interdependencias creadas por lo que España tradicionalmente llamó «el colchón de intereses» para convertirlas en herramientas de presión política.
Los pilares de la influencia de Marruecos en España
Marruecos ha construido su capacidad de influencia sobre tres pilares fundamentales que define claramente en el podcast. El primero es el territorial, donde el reino alauí explota su doctrina del «Gran Marruecos» para mantener presión constante sobre cuestiones como el Sáhara Occidental, Ceuta y Melilla, y las disputas marítimas. Esta estrategia irredentista no es solo una cuestión territorial, sino una proyección de poder que busca consolidar a Marruecos como potencia regional.
El segundo pilar es el migratorio, donde Marruecos ha perfeccionado lo que Cembrero denomina «la estrategia de la pataleta». Rabat controla los flujos migratorios hacia España como una válvula de presión, abriendo o cerrando el grifo según sus intereses políticos. La crisis migratoria de Ceuta en 2021 ejemplifica perfectamente cómo Marruecos utiliza la migración como herramienta de chantaje cuando no obtiene las concesiones diplomáticas que busca.
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La maquinaria de influencia marroquí: desde el lobby hasta la guerra híbrida
El tercer pilar, el económico, revela la sofisticación de la estrategia marroquí. Marruecos ha diversificado sus alianzas económicas con potencias como China y Estados Unidos, lo que le permite reducir su dependencia de Europa y, paradójicamente, aumentar su capacidad de presión sobre sus antiguos socios. Como explica Cembrero en el episodio, mientras España depende de Marruecos para controlar la migración y mantener acuerdos pesqueros, Rabat puede permitirse presionar porque «si no son unos, serán otros» quienes ocupen esos espacios económicos.
La influencia de Marruecos se extiende también a través de una red de lobby que incluye desde medios de comunicación hasta bufetes de abogados, coordinada por los servicios de inteligencia marroquíes. Figuras como Abdellatif Hammouchi y Yassine Mansouri han desarrollado una capacidad de guerra híbrida que combina espionaje, propaganda y corrupción, como se evidenció en el escándalo del Qatargate. Esta maquinaria de influencia ha logrado que antiguos líderes españoles como Felipe González, Zapatero o Trinidad Jiménez participen en foros pro-marroquíes, contribuyendo a cambiar gradualmente consensos políticos que parecían inamovibles.