Si tienes uno de esos famosos mapas de rascar, te invito a que descubras los colores de China y Taiwán. Pueden ser distintos, como si fuesen países separados, o los mismos, como si fuesen un único Estado. Esto le ocurrió a una usuaria de internet, Shelley Zhang, que vio en uno de estos mapas que Taiwán era del mismo color que China. Si ese mapa hubiese caído en manos de un niño, pensaría que ese territorio es chino y no solo que Pekín lo reclama.
Esto es justo lo que China pretende: utilizar la cartografía para influir en la opinión pública global, ya que el derecho internacional no le da la razón. Su objetivo es que todos los países reconozcan sus reivindicaciones territoriales en Taiwán, el mar de China Meridional y la frontera con India. Los esfuerzos de Pekín, además, incluyen mapas digitales que se utilizan en todo el mundo, en los que cuenta su propia historia de soberanía, fronteras y poder.
Los mapas chinos de la discordia
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