No te fíes de los mapas chinos: Pekín los falsea para ensanchar sus fronteras

Los mapas hacen realidad lo que muestran, por eso China utiliza la cartografía para convencer al mundo de que sus demandas territoriales son legítimas. Pekín crea mapas con fronteras no reconocidas por el derecho internacional, pero aprovecha su poder económico para distribuirlos e influir en la opinión pública mundial.
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No te fíes de los mapas chinos: Pekín los falsea para ensanchar sus fronteras
Fuente: elaboración propia

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Si tienes uno de esos famosos mapas de rascar, te invito a que descubras los colores de China y Taiwán. Pueden ser distintos, como si fuesen países separados, o los mismos, como si fuesen un único Estado. Esto le ocurrió a una usuaria de internet, Shelley Zhang, que vio en uno de estos mapas que Taiwán era del mismo color que China. Si ese mapa hubiese caído en manos de un niño, pensaría que ese territorio es chino y no solo que Pekín lo reclama.
Esto es justo lo que China pretende: utilizar la cartografía para influir en la opinión pública global, ya que el derecho internacional no le da la razón. Su objetivo es que todos los países reconozcan sus reivindicaciones territoriales en Taiwán, el mar de China Meridional y la frontera con India. Los esfuerzos de Pekín, además, incluyen mapas digitales que se utilizan en todo el mundo, en los que cuenta su propia historia de soberanía, fronteras y poder.
Los mapas chinos de la discordia
Los mapas tienen un poder extraordinario: hacen realidad aquello que representan. Su base científica los hace aparentemente inmutables; por eso se usan para orientarse, navegar, predecir el tiempo o hasta planificar estrategias militares. Sin embargo, no solo representan la realidad; la mayoría de las veces la construyen. Por eso China utiliza la cartografía para consumar sus demandas territoriales y legitimarse ante la comunidad internacional.

Las disputas territoriales en el sudeste asiático

Esta estrategia comenzó en 2012, cuando China incluyó en su pasaporte un mapa del país que incluía Taiwán y la línea de los nueve puntos, una controvertida frontera en el mar de China Meridional que Pekín usa para reclamar los archipiélagos Spratly y Paracelso. El mapa también incluía Aksái Chin y Arunachal Pradesh, regiones en disputa con India. El cambio enfureció a ambos países, a Vietnam y Filipinas, todos afectados. Y es que China no solo quería reforzar la conciencia nacional de sus ciudadanos, sino ta...

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Ana Raya

Madrid, 1998. Graduada en Relaciones Internacionales (UCM) y Máster en Geopolítica y Estudios Estratégicos (UC3M). Interesada en conflictos espaciales, fronteras, mapas y geopolítica crítica.