Escucha este artículo
Con el invierno encima, el presidente francés Emmanuel Macron calificó en noviembre la venta de gas natural licuado (GNL) de Estados Unidos a Europa de “poco amistosa”. El vicecanciller alemán, Robert Habeck, ya había lamentado los precios “astronómicos” por parte de países amigos. Parecía quedar lejos el acuerdo de la Unión Europea con Washington al inicio de la guerra en Ucrania para convertirlo en su gran proveedor de gas, en plena crisis energética y bajo la amenaza rusa de cortar el suministro.
Estados Unidos al final no ha reemplazado del todo a Rusia. Sin embargo, Europa ha necesitado su GNL incluso si es un 40% más caro que el gas ruso que recibía por gasoducto o si cotiza al triple de lo que cuesta en origen. La situación ha aumentado las acusaciones contra Washington y sus empresas por beneficiarse de la guerra, pero no son los únicos que sacan provecho de la dependencia energética europea.
Estados Unidos, beneficiado pero con riesgos
Suscríbete a EOM para seguir leyendo este artículo
Lo que pasa en el mundo te afecta. Comprenderlo es más necesario que nunca
Continuar
Anual · Cancela en cualquier momento