Esta funcionalidad está reservada a suscriptores. Suscríbete por solo 5€ al mes.Guardar artículo
Richard Nixon estaba tan obsesionado con su reelección en 1972 que mandó mercenarios a espiar a la oposición. El conocido escándalo Watergate le costaría el cargo al presidente estadounidense, pero menos gente sabe que esa angustia preelectoral también le había llevado meses antes a escribirle una carta al arzobispo católico de Nueva York. Nixon, protestante como la gran mayoría de los republicanos, no buscaba consejo espiritual, sino mandar un mensaje político.
En su carta, el presidente felicitaba al cardenal por su campaña para proteger “el derecho a la vida de cientos de miles de no nacidos”. La frase llamó la atención porque el Partido Republicano no tenía una postura sobre el aborto. De hecho, la legislación la había aprobado el gobernador republicano de Nueva York. En 1972, un año antes de que la Corte Suprema permitiera el aborto en todo el país, los católicos eran la oposición más poderosa a esa medida. Por difícil que parezca hoy, el aborto estaba poco politizado: las opiniones de ambos partidos eran casi idénticas. Fue entonces cuando Nixon empezó a abrir la gran brecha que definiría la política estadounidense durante el siguiente medio siglo.
A la caza del voto católico
Nixon había planeado su estrategia desde hacía mucho tiempo. Sabía que había ganado por la mínima en 1968 y que tenía la historia en contra: los republicanos solo habían vencido en tres de las últimas diez elecciones presidenciales y los demócratas habían controlado las dos cámaras del Congreso durante 34 de los últimos cuarenta años. Buena parte de ello se debía a dos grupos de votantes fieles: los blancos racistas del sur y los católicos.
Nixon ya había empezado a seducir a los primeros en 1968, pero los segundos eran su objetivo para 1972. En Estados Unidos había 54 millones de católicos, uno de cada cuatro ciudadanos. La mayoría eran descendientes de inmigrantes italianos o irlandeses, y dos de cada tres se consideraban demócratas. Era una alianza fuerte: la Iglesia católica y el part...
Si quieres seguir leyendo este artículo, suscríbete a EOM. Lo que pasa en el mundo te afecta; comprenderlo es más necesario que nunca.



