Varios millones de personas en el mundo están en estos momentos encerradas en una cárcel. Normalmente cuanta más población que tiene un país, más probable es que tenga a cientos de miles de sus habitantes encarcelados. Sin embargo, que esta correlación entre población total y población encarcelada sea lo más habitual no quiere decir que no haya excepciones. El caso más evidente es el de Estados Unidos.
A pesar de ser el tercer país más poblado del mundo con cerca de 330 millones de habitantes —muy lejos de India y China—, la potencia norteamericana es el primero con más población carcelaria en números absolutos, seguido de cerca por China, que tiene mucha más población total: unos 1.400 millones. Las cifras de encarcelamientos han sido recopiladas por el World Prision Brief y consultados en agosto de 2023, aunque los datos de algunos países tienen varios años de antigüedad.
Estados Unidos también es el sexto país con más porcentaje de población en prisión—en 2018 era el primero—, un puesto que solo ha conseguido tras varios años de fuertes descensos de su tasa de encarcelamientos. En cambio, China, el segundo país más poblado del mundo, es el número 125 en términos relativos.
El motivo principal de este sobredimensionamiento en las cifras de Estados Unidos es la dura política judicial en el país, con penas muy elevadas y poco orientada a la reinserción, y una perspectiva punitiva muy asentada en todos los estamentos sociales. No obstante, Estados Unidos no es el único ejemplo de población carcelaria sobredimensionada. Otros son El Salvador, Ruanda o Cuba.
El sistema penitenciario es uno de los temas más complejos y controvertidos en cualquier sociedad. La forma en que un país trata a sus presos puede ser un reflejo de su sistema de justicia. Además, el hecho de que un país tenga una población de reclusos alta no significa necesariamente que su sistema de justicia sea más efectivo, ya que hay muchas razones por las que una persona podría ser encarcelada. De hecho, los países con las tasas de encarcelamiento más altas no son necesariamente los que tienen los índices de criminalidad más elevados.
La seguridad hecha beneficio: las cárceles privadas en Estados Unidos
La gran cantidad de personas en prisión en todo el mundo es un problema complejo que requiere soluciones a largo plazo. La sobrepoblación carcelaria, la falta de acceso a una representación legal adecuada y la corrupción en el sistema judicial son solo algunos de los obstáculos que afrontan muchos sistemas penitenciarios en la actualidad.
Por otro lado, detrás de estos abultados números suelen estar causas subyacentes de la delincuencia como la pobreza, la desigualdad o la falta de acceso a la educación. Así, y mientras que Estados Unidos mantiene una población carcelaria similar a la de China, Japón ni siquiera se encuentra entre los quince países con más persona encarceladas pese a ser el decimosegundo país más poblado.







