Según los datos de la FAO, el mundo produjo 178 millones de toneladas de pescado en 2020, apenas un millón menos que el récord histórico de 2018. Hasta ese año, la producción global había crecido a un ritmo del 3,3% al año desde 1950. A partir de los años ochenta, sin embargo, gran parte de este crecimiento se ha sostenido en la acuicultura, el sector de las granjas acuáticas y piscifactorías, cuya contribución no ha parado de crecer y ya aporta la mitad del pescado que se produce.
En este sentido, ningún otro país destaca tanto como China, cuya actividad ya representa, si se tiene en cuenta la industria acuícola, el 39% de toda la producción de pescado global. En los últimos años el gigante asiático ha experimentado un vertiginoso crecimiento socioeconómico, con una pujante clase media que cada vez recurre más a alimentos frescos y de mejor calidad.
Por eso, además de contar con la flota más numerosa del mundo y surcar las aguas de todo el globo en busca de alimento marino, Pekín ha apostado por la cría controlada de especies, hasta el punto de que su producción en piscifactorías y granjas marinas ya multiplica por siete los datos de capturas en aguas abiertas.
El 92% de la producción mundial en piscifactorías proviene de hecho de Asia, lo que refuerza aún más su posición como región pesquera de referencia en el mundo. Tres cuartas partes de la producción global de pescado salen de sus aguas, y sus países acaparan los primeros puestos en esta industria. Indonesia, India y Vietnam son los países que siguen a China en la lista de principales potencias pesqueras —de las quince primeras diez son asiáticas—.
¿De dónde viene el pescado que te comes? El mapa de la pesca en el mundo
Los únicos productores que consiguen mantener el ritmo de los países asiáticos son Perú, Rusia, Estados Unidos, Noruega y Chile, aunque juntos solo aportan algo más del 10% de toda la producción pesquera que se registra en el mundo.
La pesca salvaje ha tocado techo
Las capturas en aguas abiertas descendieron un 4,5% en 2019 y un 2,1% en 2020 como consecuencia de la caída en la pesca de la anchoa —la especie más común en Perú y Chile—, el impacto de la pandemia y sobre todo la reducción de la producción china, que hasta hace unos aos venía acaparando el 15% de estas presas.
A pesar de la inmensidad del océano, la pesca salvaje es un sector muy concentrado: si bien la mitad de las aguas del mundo registran alguna actividad pesquera, la mitad de las capturas provienen de un área equivalente al 0,5% del océano, según Global Fishing Watch. Junto a esto, cerca de la mitad de la producción de pescado del mundo está en manos de solo diez potencias globales.
El mar, claro, ya ha empezado a mostrar las consecuencias de esa intensa actividad: en el Pacífico sudoriental —frente a la costa occidental de Sudamérica—, el 67% de las poblaciones de peces marinos están explotadas a niveles insostenibles, seguido del 63% del Mediterráneo y el Mar Negro y el 55% del Pacífico noroccidental —las aguas que bañan el litoral chino—.







