Argelia, con 2.381.000 km2 de superficie, es un país extenso, el más grande de África y de todo el mundo árabe, además del décimo mayor Estado del mundo. Sin embargo, este extenso territorio solo está poblado por unos 44 millones de habitantes, lo que da una densidad media de 16 habitantes por km2. Y es que el mapa de Argelia está compuesto por una estrecha franja fértil ente la cordillera del Atlas y el mar Mediterráneo y un extensísimo desierto, el Sáhara, lo que condiciona toda su geopolítica interna.
La mayor parte de la población de Argelia se concentra en el norte, cerca del mar Mediterráneo. De hecho, en el extenso y desértico sur, que ocupa la mayor parte del país, vive solo el 8% de la población, concentrada en un puñado de oasis. Mientras, en la parte norte la distribución tampoco es homogénea: tres cuartos de la población se concentran en los alrededor de 80 kilómetros que separan el Mediterráneo de la cordillera del Atlas.
No obstante, es en el despoblado sur donde se concentran los recursos que sostienen la economía del país. El 83% del valor de las exportaciones argelinas proceden de los hidrocarburos, especialmente del gas natural, del que Argelia es uno de los principales proveedores a Europa. Desde hace tiempo, las élites del país han apostado por una economía rentista y extractivista y no por la diversificación económica, por lo que la riqueza (sur) y la población (norte) no se concentran en los mismos lugares.
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