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Mapa geopolítica Afganistán

El mapa de la geopolítica de Afganistán

El mapa de la geopolítica de Afganistán es complejo y está condicionado tanto por su geografía como por su posición en Asia
CartografíaGeopolíticaAsia-Pacífico

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La compleja geopolítica de Afganistán, desconocida en muchos lugares a pesar de las ocupaciones que ha vivido en las últimas décadas, está marcada tanto por su mapa físico como por su posición en Asia. El país se encuentra fragmentado por la presencia del macizo Hindú Kush, que forma un sistema montañoso en el centro de Afganistán que se extiende hacia las fronteras orientales, ocupando dos terceras partes de la superficie del país. Al sur del Hindú Kush se encuentra una meseta más árida, y al norte las llanuras y penillanuras de Asia central, las más fértiles de la región, lo que explica que en esta zona exista una alta densidad de población.

El corazón montañoso y abrupto que representa el Hindú Kush es, además, la zona más húmeda del país. Aquí nace el río Helmand, vital para el sureste de Afganistán, y también el río Hari Rud y el Amu Daria. Ambos son fundamentales para entender la geopolítica de Asia Central, pero apenas han sido explotados por Afganistán a lo largo de su historia. Esta zona central más húmeda está rodeada por áridas estepas, y al sur y este, por extensos desiertos. La importancia de los ríos es por lo tanto máxima, pues proporcionan agua para el consumo y para irrigar las llanuras donde se encuentra la población.

No es de extrañar, por lo tanto, que el sistema montañoso que domina el mapa de Afganistán condicione profundamente su geopolítica interna: por un lado, la red de carreteras está construida al rededor de este coloso, que dificulta notablemente las comunicaciones internas y complica la articulación del país. Dentro de este círculo de carreteras, mal comunicada, queda la minoría hazara, musulmanes chiitas que viven en los valles interiores. Frecuentemente discriminados, los hazaras fueron una víctima preferente del integrismo de los primeros talibanes.

El macizo del Hindú Kush también provoca una división étnica entre el norte y el sur. Al norte vive una gran amalgama de pueblos, entre los que destacan los tayikos y uzbekos, que emplean como lengua franca un dialecto del persa hablado en Irán, el darí. El sur está dominado por los pastunes, que fue el grupo étnico que construyó el país y que hablan el pastún, lengua en la cual Afganistán viene a significar ‘país de los pastunes’. El poder casi siempre ha recaído en este grupo étnico al que pertenecen también la gran mayoría de los talibanes, pese a que no representan más del 40% de la población.

El mapa de las etnias de Afganistán

Los pastunes, no obstante, no son un grupo exclusivamente afgano, sino una comunidad mayoritaria en grandes regiones de la vecina Pakistán, donde también son un grupo fundamental para entender su geopolítica. El establecimiento de la Línea Durand en 1893, llevado a cabo por un funcionario británico para delimitar el extremo occidental de la India colonia, fragmentó a esta comunidad y la repartió entre Afganistán y Pakistán, creando una frontera increíblemente porosa cuyas consecuencias, fundamentales para la geopolítica de ambos Estados, aún se notan en la actualidad.

Los talibanes se han refugiado a uno y otro lado de la frontera según las circunstancias. Esto ha venido acompañado de un tráfico de mercancías difícil de controlar, lo que a su vez ha favorecido el tráfico de drogas como el opio. Afganistán es el mayor productor mundial de esta sustancia, con casi el 90% del cultivo de adormidera a nivel mundial. El cultivo de opio ha sido aprovechado por los talibanes para financiarse, y la mayor concentración de campos de cultivo de opio se encuentra en la vega del río Helmand.

La geopolítica de Pakistán

Los conflictos también han empujado a mucha gente a cruzar la frontera hacia países vecinos, sobre todo hacia Pakistán. Casi un millón y medio de afganos viven, a veces desde hace décadas, en Pakistán, donde algunos incluso han nacido y vivido toda su vida. Los vínculos con las comunidades pastunes del otro lado de la frontera y la porosidad de la misma han favorecido esta situación, pero también ha supuesto una importante presión para Islamabad, que intenta controlar los flujos migratorios.

A nivel externo, la posición de Afganistán en Asia es difusa y ha estado discutida. El complicado relieve, junto con la propia historia del país, han dejado a Afganistán en un lugar ambiguo entre Asia Central, el subcontinente indio e, incluso, Oriente Próximo. Desde la época del Gran Juego, cuando el Imperio ruso y el británico se disputaban el control de Asia Central y el Cáucaso, ninguna potencia occidental ha logrado dominar el país, lo que ha llevado al mito de que Afganistán es una tumba de imperios. Como consecuencia, han caído en el olvido los largos periodos en los que la región se integró exitosamente en imperios no occidentales, como Imperio mogol de India, el timúrida, diversos imperios persas o el Imperio árabe.

Las décadas de conflicto también han impedido estudiar el sustrato geológico de Afganistán y determinar la importancia de algunos yacimientos. Sin embargo, se sabe que en el país hay oro, cobre, litio o hierro, además de potenciales yacimientos de coltán. Una situación que ha despertado el interés de la vecina China, con quien Afganistán comparte una estrecha frontera a través del corredor de Waján. De cualquier modo, son necesarios muchos años de inversión en infraestructura e investigación geológica antes de que esos potenciales depósitos minerales sean explotables.

El tráfico de opio desde Afganistán

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