La inflación se ha convertido en una fuente de preocupaciones para los españoles, que no dejan de ver cómo aumenta el coste de los alimentos o de la electricidad. La crisis energética es la principal responsable de este aumento generalizado de los precios, que está provocado que el ciudadano medio en España mire con mucha más frecuencia hacia el exterior y busque los orígenes de los hidrocarburos que se consumen en su país, en un intento de comprender por qué la gasolina cuesta un 56% más que en 2019 o por qué la factura de la luz prácticamente se ha duplicado en el mismo periodo.
El punto de partida ya es de por sí complicado: la península ibérica está escasamente conectada con el resto de Europa, una carencia que unida a la falta de yacimientos de combustibles fósiles y al lento despliegue de las renovables convierten a España en una isla energética obligada a importar gas y petróleo por vías distintas a las del resto del continente. A esto se suman las distintas crisis que ha experimentado el mundo de forma encadenada durante los dos últimos años.
Primero fue la pandemia, que generó un enorme desajuste en el mercado mundial de la energía pero también en las rutas comerciales y de abastecimiento. Después, la guerra de Ucrania, que ha aislado a Rusia ―primer proveedor de gas natural del mundo y segundo de petróleo―, y cuyo fin aún no se vislumbra. Por si fuera poco, España vive ahora uno de los momentos más tensos en sus relaciones con Argelia, uno de sus principales socios energéticos.
Suscríbete a EOM para seguir leyendo este artículo
Lo que pasa en el mundo te afecta. Comprenderlo es más necesario que nunca
Continuar
Anual · Cancela en cualquier momento
© El Orden Mundial.
Todos los derechos reservados.
