La invasión de Ucrania y las sanciones con las que ha respondido Occidente están afectando de lleno a los ciudadanos europeos, que cada vez que encienden la calefacción o repostan gasolina se acuerdan de las ambiciones imperialistas de Vladímir Putin. El precio de la energía, en efecto, está descontrolado desde que las tropas rusas pisaron Ucrania, pero los combustibles fósiles no son ni mucho menos la única materia prima cuyo suministro se ve amenazado por la guerra.
La seguridad alimentaria es el otro gran foco de preocupación, aunque en su caso son Oriente Próximo, el Magreb y Asia las regiones que más están sufriendo las consecuencias de la guerra. En 2019, Rusia (18,4%) y Ucrania (7,03%) exportaron un cuarto del trigo mundial, según el Observatory for Economic Complexity (OEC), y países como Egipto, Turquía, Túnez o Marruecos, en cuyas dietas este cereal tiene un rol protagonista, dependen enormemente de su producción.
El precio del trigo ya ha aumentado un 35% desde el comienzo de la invasión de Ucrania, y eso que la cosecha de 2021 sigue copando el mercado, pero el gran desafío es a futuro. El Gobierno ucraniano ya ha prohibido la exportación de trigo, avena y otros productos alimenticios para evitar una crisis aún mayor dentro de sus fronteras. Y si Rusia sigue sometiendo por la fuerza la región sureste de Ucrania, la que concentra las plantaciones de trigo del país, muchos agricultores tendrán casi imposible mantener unos niveles mínimos de producción.
Según la FAO, cerca del 30% de las zonas de cultivo de Ucrania ya no se cosecharán este año debido al conflicto. Y a ello hay que añadir la posible caída de Odesa, la puerta de Ucrania al mar Negro y la principal vía de salida de su exportación de trigo, en manos rusas.
La balanza comercial entre Rusia, la Unión Europea y Ucrania, un triángulo de dependencias mutuas
Por países, Egipto es el mayor importador de trigo del mundo y el que tiene más peso económico en las exportaciones de Rusia y Ucrania, de donde proviene un 70% del trigo que se consume en el país. Otros Estados con una enorme dependencia del trigo ruso y ucraniano son Azerbaiyán (85% de las importaciones), Turquía (74%), Túnez o Bangladesh (54% en ambos casos).
Algunos de estos países todavía cuenta con reservas para algunas semanas, pero el aumento de precios y la presión sobre las cadenas de suministro, de por sí muy tensionadas desde el comienzo de la crisis sanitaria del coronavirus, ya se están haciendo notar. La alternativa, que pasa por traer el trigo de otras zonas como Norteamérica y Latinoamérica, puede ser una solución más factible para los países con acceso al Mediterráneo, aunque parece complicado que sea suficiente para cubrir una caída de las importaciones provenientes de Rusia y Ucrania.
¿Cuáles son las principales materias primas que exporta Rusia?
En lo que respecta a la Unión Europea, cerca de la mitad de su consumo de trigo proviene de Ucrania, origen también de muchos productos para alimentación animal o aceites vegetales ―Kiev controló en 2019 el 46% de las exportaciones de aceite de girasol―. Y España, sin ir más lejos, le compra el 22% del maíz con el que alimenta al ganado.
Trigo, níquel o petróleo: la guerra de Ucrania agravará la crisis global de las materias primas