La invasión rusa de Ucrania cumple un año. Los primeros doce meses del conflicto han dejado un bagaje devastador: más de 100.000 bajas por cada bando entre muertos y heridos, más de 7 mil civiles fallecidos y alrededor de 8 millones de refugiados registrados en toda Europa. Lejos de concluir con una rápida y eficaz ofensiva, la prolongación de la guerra ha puesto de manifiesto las debilidades militares de Rusia y la capacidad de resistencia de las fuerzas ucranianas, ampliamente respaldadas por los países occidentales.
Cuando el presidente ruso, Vladímir Putin, decretó el inicio de las operaciones el 23 de febrero de 2022, su plan consistía en un ataque relámpago que le permitiera invadir Ucrania y derrocar al gobierno de Volodímir Zelenski. En el comienzo de la invasión, Rusia apenas controlaba la península de Crimea ‒anexionada ilegalmente en 2014‒ y un tercio del Donbás, en el extremo oriental del país. Los territorios bajo influencia rusa se concentraban en el sureste de esta región, incluyendo las ciudades de Donetsk y Lugansk.
La primera ofensiva y el asalto a Kiev
La primera fase de la invasión de Ucrania comenzó con una ofensiva terrestre a gran escala que se desarrolló en tres frentes. En el norte, las tropas rusas partieron hacia Kiev desde Bielorrusia y desde el noreste con el objetivo de rodear la capital. En el este, el contingente ruso cruzó la frontera en busca de Járkov, la segunda ciudad más poblada de Ucrania. Mientras tanto, en el sur, las unidades rusas salieron desde Crimea para tomar las principales ciudades costeras del país: Odesa, Jersón y Mariupol. Pese a sus avances en el sur, el resultado del ataque fue un fracaso para Rusia, ya que no pudo cumplir con su objetivo de tomar Kiev y deponer a Zelenski.
Tras el fallido asalto a la capital, Rusia abandonó el flanco norte e intensificó su ofensiva en el sur y en el este de Ucrania. En esta segunda fase de la guerra, los rusos centraron sus esfuerzos en conquistar el Donbás y los puertos de la costa meridional. Su objetivo era crear un corredor terrestre que conectara Crimea con el Donbás y poder bloquear los suministros a Ucrania a través del mar Negro y del mar de Azov.
En este nuevo ataque, los rápidos avances terrestres dieron paso a duelos de artillería, donde Rusia aprovechó su superioridad numérica para avanzar de forma lenta pero exitosa. De abril a julio, el Ejército ruso logró victorias de prestigio como las tomas de Mariupol, Limán, Severodonetsk o Lisichansk, que le otorgó el control de la región de Lugansk.
Sin embargo, pronto la ayuda militar de Occidente permitió que Ucrania tomara la iniciativa; especialmente, gracias al envío de los lanzamisiles estadounidenses HIMARS. El Ejército ucraniano revirtió el curso de la guerra a finales de verano con una exitosa contraofensiva en Járkov y Donetsk, recuperando miles de kilómetros cuadrados en apenas unos días.
Los avances de Kiev obligaron a Putin a tomar medidas drásticas como decretar una movilización parcial de reservistas y cesar al jefe de las Fuerzas Armadas en Ucrania, al mismo tiempo que anunciaba la anexión de las regiones ocupadas de Donetsk, Lugansk, Jersón y Zaporiyia. Las iniciativas impulsadas por el Kremlin no evitaron el ataque al puente de Kerch ‒la infraestructura que conecta Crimea con Rusia‒ ni tampoco la retirada de las tropas rusas de Jersón, lo que supuso la pérdida de la única capital ucraniana conquistada por Moscú durante la invasión.
Después de un invierno de cruentos combates, los frentes se han estabilizado. La movilización parcial decretada por Putin ha contenido el avance de las tropas ucranianas durante el otoño. En las últimas semanas, Rusia ha aumentado el ritmo de sus operaciones en el Donbás.
Las principales batallas se están desarrollando en las ciudades de Bajmut y Kreminna, dos centros logísticos de la región, y en Vugledar, cerca de la única vía ferroviaria que conecta Donetsk con Crimea. Los últimos movimientos de Moscú hacen presagiar que Rusia está buscando impulsar una nueva ofensiva en el este antes de que lleguen los tanques Leopard enviados por Occidente a Ucrania.











