Las relaciones entre España, Marruecos y Argelia están marcadas en el mapa por un juego de disputas y dependencias mutuas que se entrelazan en un complejo puzzle, pero en cuyo centro se encuentran las ambiciones imperiales del Gran Marruecos y la (no) descolonización del Sáhara Occidental por parte de España. Del conflicto saharaui surgirán, a partir de los años cincuenta, una serie de rivalidades entre los tres Estados que acabarán afectando a la integración económica, las migraciones, el acceso a los recursos pesqueros o el abastecimiento de gas en la región.
En plena descolonización de África, España se aferró a sus posesiones saharauis, mientras que el recién independizado Marruecos reclamaba los territorios y colonias españolas en el mapa de la zona. A partir de 1956 se iría haciendo poco a poco con ellas, y no sin tensiones, como la que desató la guerra de Ifni a finales de 1957. A su vez, la falta de avances en el proceso de descolonización del Sáhara español propulsó el surgimiento del Frente Polisario, que comenzó una guerra de guerrillas contra España.
Las reclamaciones de Marruecos sobre buena parte de Argelia y el Sáhara español tensaron las relaciones con sus vecinos, entrando en conflicto con ambos –guerra de las Arenas con Argelia y de Ifni con España–. No obstante, en 1975, con el franquismo en sus últimos momentos, Marruecos inició la Marcha Verde e instigó a civiles a invadir y ocupar el Sáhara Occidental, ante lo que España firmó el Acuerdo Tripartito de Madrid, donde se acordaba la retiraba de la colonia y la cesión a Marruecos y Mauritania –que a su vez se retiraría más tarde–, pero con el que se contravenía la legalidad internacional. Por ello la ONU sigue considerando al Sáhara Occidental como colonia de España, y a esta como responsable de su descolonización.
La retirada de España llevaría al Frente Polisario a declarar la República Árabe Saharaui Democrática y a iniciar una guerra contra Marruecos y Mauritania. Argelia, por las rivalidades c...