gasto militar en Oriente Próximo

El gasto militar en Oriente Próximo

Oriente Próximo es una de las regiones más conflictivas del mundo. La mayoría de países tienen un enorme gasto militar
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Oriente Próximo es una de las regiones más conflictivas del mundo. El elevado gasto militar de los Estados que se localizan en esta parte del mundo responde a los conflictos sectarios, las tensiones, el terrorismo y las guerras que avivan las llamas dentro de los países pero también entre ellos.

Durante los últimos años, la inversión militar de los Estados de Oriente Próximo ha ido variando. Hay países que han disminuido el porcentaje de su PIB que destinan a gasto militar como es el ejemplo de Arabia Saudí, países que lo han aumentado como es el caso de Kuwait o Catar y otros como Turquía o Egipto que han decidido mantener estable su presupuesto. 

El aumento del gasto militar en Kuwait ha posicionado al país como el tercer país árabe que más invierte en defensa después de Emiratos Árabes Unidos y Arabia Saudí. Por su parte, Catar no hacía público cuánto porcentaje de su PIB destina a gasto militar desde 2010, pero SIPRI reveló en el 2021 que Catar había aumentado su gasto en un 434% durante la última década.

Por su parte, Turquía, ha mantenido estable su gasto en defensa durante los últimos diez años. Pero el presidente turco, Recep Tayyip rdoğan, anunció que su presupuesto aumentaría para el 2023. Según el mandatario, la subida responde a las amenazas a la seguridad turca a nivel regional y global. Erdoğan ha mantenido una política expansionista que ha incomodado a la vecina Grecia, resultando en las críticas de la Unión Europea, y ha sido un actor activo en guerras como la de Siria o Libia.

Egipto es el país de Oriente Próximo que menos invierte en Defensa pero Global Firepower sitúa al Ejército egipcio en el puesto 14 del ranking mundial de los ejércitos más poderosos del mundo. 

Arabia Saudí probablemente sea el centro de la geopolítica regional, junto con Israel e Irán. Su abultada proporción de gasto militar, unido a un PIB elevado gracias al petróleo, ha hecho que el país de los Saud haya lanzado en los últimos años una ofensiva geopolítica de enorme impacto para tratar de ganar la primacía regional.

Aunque en el 2021 el reino redujo su inversión en defensa, su estrategia geopolítica viene enmarcada en el proyecto Saudi Vision 2030 que pretende frenar su dependencia armamentística con respecto a Estados Unidos y ser militarmente independiente.

Así, ha participado de forma indirecta en las guerras de Siria e Irak apoyando —bien con armamento o con financiación— a distintos grupos armados y se ha involucrado directamente en la guerra de Yemen, en la represión de las revueltas en Baréin y en un bloqueo a Catar.

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La motivación principal para este elevado gasto es, primero, que puede acometerlo a nivel económico, y también forzar una carrera armamentística en la región para desangrar a sus contrincantes tanto en el plano de la economía como sobre el terreno al contar con equipos más modernos. Desde hace unos años, su principal rival en la región es Irán— que según SIPRI, ha destinado en el 2021 un 2,3% de su PIB en defensa aumentandolo por primera vez en cuatro años,— y más recientemente y de forma secundaria, Turquía, que busca hacerse su propio espacio de influencia.

Más allá de la desproporcionada cifra saudí —que es incluso superada por Omán—, toda la región se sitúa en cifras altas para los estándares mundiales, lo que evidencia la enorme competencia entre países y también las importantes amenazas que sobrevuelan la región. Así, de forma más discreta pero igualmente relevante también se sitúan Israel, el único de la región con armas nucleares o Emiratos Árabes Unidos, una potencia tradicional y emergente en el plano militar, respectivamente.

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