BRICS contra G7: la lucha por dominar la economía mundial

Los países emergentes tienen más población y concentran la producción de petróleo, mientras que el bloque occidental acapara más riqueza
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Desde el 1 de enero de 2024, los BRICS cuentan con un carácter más en su nombre: ahora son los BRICS+. Es un cambio de nomenclatura sutil que sin embargo esconde grandes implicaciones en el plano geopolítico: Egipto, Irán, Emiratos Árabes Unidos, Arabia Saudita y Etiopía han pasado a formar parte de este grupo político y económico de países emergentes que pretende servir de contrapeso al G7. Ese iba a ser también el caso de Argentina, pero la llegada al poder de Javier Milei a finales del año pasado provocó la retirada del país sudamericano por la negativa del nuevo presidente.

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Fundado en el año 2009 por Brasil, Rusia, India y China, los BRICS tomaron su nombre del concepto acuñado en 2001 por el banco de inversión estadounidense Goldman Sachs para referirse a un grupo de países que crecían a gran velocidad y estaban ganando protagonismo en la economía global. Sudáfrica, que se sumó en 2010, era hasta ahora la última incorporación.

La ampliación de los BRICS a diez países es un gran paso para el bloque, sobre todo en el terreno energético. Gracias a la aportación de Arabia Saudí, Emiratos Árabes Unidos e Irán, ahora controla el 42% de la producción mundial de petróleo, mientras el G7 —conformado por Estados Unidos, Canadá, Japón, Alemania, Francia, Reino Unido e Italia— apenas domina el 27%.

Su tarea pendiente seguirá siendo, eso sí, la integración en las cadenas de valor globales, donde el bloque occidental sigue teniendo un claro protagonismo: concentra el 43% del comercio —importaciones más exportaciones—, frente a un 22% de los BRICS. Al fin y al cabo, el gran motor de crecimiento de sus miembros ha sido el mercado interno y no los intercambios globales de materias y bienes de valor añadido, un desequilibrio que debe ser corregido si quieren disputarle la hegemonía económica al G7.

Donde sí cuentan con más autoridad es en el plano demográfico, ya que tras la ampliación de 2024 han pasado a acoger el 45% de la población mundial. Esa baza será esgrimida por sus representantes para reclamar un mayor poder de decisión e influencia en los asuntos internacionales. Las posiciones de India y China serán, en definitiva, las de más de un tercio de los habitantes del mundo.

El mapa de los BRICS, las economías emergentes que rivalizan con Occidente

Rusia y China han sido los principales impulsores de este aumento del número de miembros. En su particular batalla contra Estados Unidos y la Unión Europea, ambos países veían indispensable construir un bloque beligerante con la hegemonía occidental, mientras que otros socios como Brasil o India han sido más reticentes por miedo a perder peso en la organización o por querer compatibilizar su pertenencia al grupo con una posición más suave con Occidente.

La coordinación entre miembros con intereses cada vez más diversos será precisamente el gran reto de los nuevos BRICS. Todos coinciden en la necesidad de reformar el orden internacional establecido tras la Segunda Guerra Mundial, pero difieren en las formas: mientras algunos optan por la confrontación, otros prefieren hacerse hueco de forma gradual y discreta, sin molestar a sus socios occidentales.

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