Desiertos en Toledo o el Mediterráneo en Cantabria: así puede cambiar el clima en España si no se frenan las emisiones

Las proyecciones más extremas apuntan a una aridificación en la mayor parte del país, el más vulnerable de Europa al cambio climático
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La latitud y el relieve hacen de España el país europeo más vulnerable al cambio climático. Existen diferentes modelos y escenarios de cómo puede afectar el cambio climático al mapa del país, pero todos coinciden en determinadas tendencias: la aridificación de gran parte del territorio, la mediterranización del Cantábrico, la contracción de los climas oceánicos y de montaña, y el avance del desierto por el sudeste peninsular, La Mancha o el valle medio del Ebro.

El escenario con el que se ha trabajado en estos mapas es el RPC8.5, es decir, el escenario más extremo, aquel en el que no se hace nada por parar el cambio climático y donde a finales de siglo la temperatura media del planeta sube al rededor de 3,7 ºC y el nivel del mar aumenta 0,63 metros de media, con diferentes impactos a lo largo del mundo y de España. Este escenario ya no se considera el más probable, pero sí posible, e indica la dirección a la que se podría dirigir el clima si continúa la acumulación de CO2 en la atmósfera.

La ciencia geográfica en España está muy influida por la escuela regional francesa, descriptiva y hegemónica en los libros de texto, y que clasifica los climas en base al paisaje y no según cifras que permitan hacer comparaciones.

Así, para calcular y proyectar climas a futuro es necesario acudir a otras clasificaciones, como la de Köppen (la más extendida), que clasifica los climas mediante un sistema de tres letras al que hemos añadido una descripción de estilo regional francés para facilitar su lectura.

España es en la actualidad un país dominado por climas subtropicales semiáridos como el mediterráneo, con un norte húmedo de clima oceánico y muchas alteraciones debidas a la orografía. Sin embargo, con el cambio climático el mapa a futuro de España se vuelve todavía más seco y caluroso.

La tendencia es a la contracción de los climas más húmedos, que en el escenario más extremo llevan a la desaparición del clima oceánico puro de la península y a la extensión de un clima de transición oceánico-mediterráneo en zonas de montaña como la cordillera Cantábrica o Pirineos.

La costa cantábrica será el nuevo Mediterráneo, al menos climatológicamente. En las proyecciones más extremas el clima mediterráneo puro desaparece de las zonas bajas del sur peninsular, como los valles del Guadiana y el Guadalquivir, y sustituye a los climas húmedos en los rebordes de la cuenca del Duero y en la costa Norte.

De este modo ciudades como Bilbao, Gijón o Vigo pasarían a finales de siglo a tener climas similares a los que ahora se dan en Gerona o Málaga; mientras que ciudades de otros puntos del mapa de España, como Sevilla, Valencia, Barcelona o Madrid, pasarían a tener un nuevo tipo de clima, un clima estepario cálido (BSk) como consecuencia del cambio climático.

Un tipo de clima que hasta ahora sólo se daba en el piso basal de Canarias, en partes del sudeste peninsular o en la transición entre el Sáhara y la costa mediterránea.

Se trata de un clima propio de la transición del desierto al clima mediterráneo, lo que significaría en la práctica que los desiertos podrían extenderse por buena parte del mapa de España como consecuencia del cambio climático.

En concreto, para finales de siglo la mayor parte de las provincias de Almería, Murcia y Alicante tendrían climas desérticos, pero también buena parte de La Mancha llegando hasta la ciudad de Toledo, el valle medio del Ebro y la ciudad de Zaragoza, además de algunas zonas de la cuenca del Duero o El Hierro.

Mapa cambio climático extremo en España

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España es un país dominado por climas subtropicales semiáridos como el mediterráneo, con un norte húmedo y muchas alteraciones por el relieve.

Sin embargo, el cambio climático traerá climas aún más secos y calurosos.

 

En las proyecciones más extremas, la costa cantábrica será el nuevo Mediterráneo y Toledo un desierto

Sin embargo, el cambio climático traerá climas aún más secos y calurosos.

 

En las proyecciones más extremas, aquellas en las que las emisiones siguen aumentando, la costa cantábrica será el nuevo Mediterráneo y Toledo un desierto.

1 comentario

  1. Expandir comentario
    Javier Ceresuela Bermejo

    FELICIDADES por este trabajazo y por todo el trabajazo que hacéis, de verdad.
    Cada día me impresiona más vuestra capacidad de trabajo y de análisis, y me da una envidia muy malsana, debo reconocer, lo grandes profesionales que sois. Es un orgullo poder formar parte de este proyecto, ni que sea por ser suscriptor.
    ENHORABUENA, Y SEGUID ASÍ