Los olvidados por Londres: el nuevo movimiento independentista del norte de Inglaterra

En el Reino Unido ha surgido un partido que reclama la autodeterminación de lo que llama “Northumbria”. Más allá de buscar la secesión de un territorio en un Estado lleno de conflictos nacionalistas, el Partido Independentista del Norte (NIP) responde a una desigualdad territorial que dura casi un siglo.
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Los olvidados por Londres: el nuevo movimiento independentista del norte de Inglaterra
Fuente: NIP

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El pasado seis de mayo, el distrito electoral de Hartlepool, en el noreste de Inglaterra, celebró elecciones tras la dimisión del diputado laborista Mike Hill a raíz de unas acusaciones de abuso sexual. En una región que había encadenado victorias laboristas desde 1964, el triunfo de la conservadora Jill Mortimer cimentó un posible cambio de rumbo.

Sin embargo, la jornada electoral estuvo marcada también por la aparición de unas nuevas siglas, las del Partido Independentista del Norte (NIP). Esta formación busca la independencia del norte de Inglaterra bajo lemas como “Es hora de acabar con el dominio de Westminster. Es hora de liberar El Norte”. Aunque sus votos en Hartlepool, por debajo del 1%, no lo ubican como una alternativa frente a los partidos tradicionales, las causas del auge del NIP apuntan a las fracturas nacionales y a desigualdades regionales más profundas.

Independencia y socialismo democrático

Fundado en octubre de 2020 y registrado en la junta electoral en junio de 2021, el Partido Independentista del Norte nació como una alternativa de izquierdas heredera de los postulados del socialismo democratico del antiguo líder laborista Jeremy Corbyn. Sus propuestas son de corte populista y giran en torno a medidas como el abaratamiento de las tasas universitarias o aumentar el salario mínimo de manera significativa, pero lo que más llama la atención es su identidad independentista. El NIP considera al Gobierno británico como culpable de las desigualdades regionales que sufre el país.

Como medida provisional, el partido reclama una asamblea propia, tal como tienen Gales, Escocia e Irlanda del Norte, rumbo a un futuro referéndum de autodeterminación para el territorio que llama “Northumbria”. No obstante, y a diferencia de los otros territorios que cuentan con asamblea propia, Northumbria no es considerada una nación histórica ni corresponde a una región administrativa concreta.

El NIP toma como símbolos los colores amarillo y borgoña de la bandera del reino medieval de Northumbria, formado en el siglo VII. En su época de esplendor, Northumbria se extendía desde el sur de la actual Yorkshire hasta Edimburgo, pero desapareció en el siglo X tras ser disputado por los reinos de Inglaterra y Escocia. El partido también se ha apropiado del whippet, una raza de perro asociada al norte de Inglaterra, que utiliza como logo.

La evolución nacional del Reino Unido actual es compleja, pero el país nunca ha querido renunciar a su identidad de nación de naciones: Inglaterra, Gales, Escocia e Irlanda del Norte. La independencia de Escocia y la unificación de Irlanda son las dos disputas políticas que más han amenazado su integridad en los últimos años. Ambas aspiraciones se han articulado en clave nacional y sus mensajes han encontrado un apoyo significativo, especialmente después del brexit.

NIP Partido Independentista del Norte
Logo del NIP, con los colores del reino de Northumbria y la silueta de un whippet en el centro. Fuente: Wikipedia

Tanto Escocia como Irlanda tienen diferencias históricas, culturales y lingüísticas con Inglaterra que permiten delimitarlas como naciones y articular sobre esa base sus aspiraciones independentistas. El caso de Northumbria es más difícil, ya que las diferencias culturales se limitan a poco más que estereotipos regionales. Ante la falta de una identidad colectiva que aglutine este movimiento nacionalista, puede parecer ilógica la aparición de un partido como el NIP. Sin embargo, la independencia del norte de Inglaterra, más que surgir de un deseo de autodeterminación de una nación histórica reconocida, es consecuencia de la desigualdad regional que caracteriza al Reino Unido desde hace décadas.

Desigualdad regional, promesas incumplidas

El Reino Unido es uno de los países con mayor desigualdad territorial de Europa occidental, y esta desigualdad no ha hecho más que aumentar en los últimos años. Entre 2008 y 2015, por ejemplo, la riqueza del área metropolitana de Londres creció un 150%, mientras que la de las Midlands británicas apenas lo hizo un 20%. Esta desigualdad se manifiesta en todos los aspectos de la vida, desde el poder adquisitivo a la esperanza de vida. Por si fuera poco, el país está sufriendo una grave crisis de desabastecimiento de alimentos y gasolina. Esta situación amenaza con hacer aún más profunda la desigualdad regional, al poner en riesgo el acceso a productos básicos a las capas de población con menos ingresos.

En este contexto, el NIP aparece como alternativa política ante la falta de inversión y desarrollo del norte de Inglaterra, feudo histórico del Partido Laborista. El auge del NIP busca poner de manifiesto la incapacidad laborista frente a las consecuencias de décadas de thatcherismo y austeridad en una región donde la desindustrialización se cebó especialmente. No obstante, la desigualdad regional y las promesas de corregirla existen desde al menos la década de 1930, cuando la crisis económica empujó a muchos ingleses del norte al sur en busca de trabajo.

El NIP considera que tanto la explicación como la respuesta a esta desigualdad es política, y señala al “establishment de Westminster” como responsable directo. La formación se presenta también así como una alternativa al duopolio conservador-laborista en el norte de Inglaterra, y responde a una dinámica que se ha visto en otros países, donde las regiones periféricas sienten que desde la capital se habla sobre ellas y en su nombre sin tenerles en cuenta. En el norte de Inglaterra, los estereotipos que los señalan como “perdedores de la globalización” han propiciado la aparición de un partido que desafía la visión imperante de que el norte es un lugar atrapado en el pasado y socialmente conservador.

¿Anécdota o síntoma?

Pese a la novedad que supone, las posibilidades del NIP son limitadas, primero, por la naturaleza del sistema electoral britanico, de mayoría simple por distritos electorales. En este sistema el candidato más votado de cada distrito gana el asiento en la Cámara de Representantes, lo que beneficia a los grandes partidos y ayuda a mantener el bipartidismo. Al mismo tiempo, al NIP se le tilda de ser un fenómeno en redes sociales más que un partido con capacidad de movilización política. La forma que ha encontrado para difundir su discurso en redes, a menudo con humor en forma de memes, ha generado críticas y ha llevado a la formación a ser calificada de “broma”. Desde el NIP aseguran que es una forma eficaz y útil de comunicar sus mensajes a una población cada vez más presente en redes sociales. 

La aparición de una formación populista de izquierdas en el feudo histórico laborista empieza a poner de manifiesto las debilidades estratégicas del partido liderado por Keir Starmer desde abril de 2020, tras la salida de Corbyn por el desastre electoral de 2019. Por ello es más relevante entender la aparición del NIP en clave ideológica, como una escisión corbinista del Partido Laborista, que en clave nacional, aunque el NIP se esfuerce en articular su programa político alrededor de posiciones nacionalistas y de autodeterminación. Ante el nuevo laborismo de corte centrista, que bajo el mando de Stramer parece tener intención de utilizar el patriotismo britanico y la bandera para atraer el voto, el NIP se presenta en una alternativa más socialista para aquellos en desacuerdo con la nueva dirección. 

Dada la dificultad para alcanzar relevancia electoral, el principal potencial del NIP es el de crear espacios políticos donde discutir sobre un Reino Unido más justo, con una nueva organización geográfica, de inversión económica y que priorice abordar la desigualdad entre el norte y el sur. Las cuestiones nacionales, en especial en Escocia e Irlanda, han marcado la política británica desde hace décadas. Sin embargo, la aparición de un partido independentista en el norte de Inglaterra es un grito de socorro de una región que reclama inversión para desarrollarse en uno de los países más desiguales de Europa occidental.

Jon Baldwin

Bilbao, 1996. Graduado en Estudios Internacionales por la Universidad Autónoma de Madrid. Estudiante del máster en Nacionalismo, Conflicto Étnico y Desarrollo de la Universidad de Leiden (Países Bajos). Interesado en migraciones, conflicto e identidad