Oficialmente, Reino Unido ya no forma parte de la Unión Europea. Sin embargo, y a pesar de que los resultados del referéndum han tardado unos tres años en volverse una realidad tangible, parece que los problemas territoriales e identitarios en Reino Unido solamente acaban de empezar. No se trata solamente de que la cuestión de Irlanda del Norte conlleve quizá, a la larga, a una reunificación de las dos Irlandas; en un futuro más próximo, en Escocia crecen las voces que piden un nuevo referéndum de independencia a corto plazo.
El Partido Nacionalista Escocés (SNP, por sus siglas en inglés) y su líder, la ministra principal para Escocia Nicola Sturgeon, salieron reforzados de las últimas elecciones generales, celebradas en diciembre de 2019. La campaña, centrada en la apuesta de Boris Johnson de llevar a cabo el brexit, dio a los conservadores una victoria histórica en Reino Unido, pero no así en Escocia, donde los tories no son especialmente populares —a pesar de ser segunda fuerza en el parlamento escocés— y perdieron, además, un 3,5% del voto con respecto a las elecciones de 2017. El SNP, sin embargo, ganó 48 de los 59 escaños reservados a Escocia en la Cámara de los Comunes de Londres, un aumento importante frente a los 35 de 2017 que sitúa al SNP como el partido dominante en la política escocesa.
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