Las organizaciones no gubernamentales, en peligro

En un momento en el que los Estados ya deberían haber comprendido que la soberanía no solo es un derecho, sino que también conlleva responsabilidades, Gobiernos de todo el mundo están haciendo todo lo que pueden por asegurarse de que sus agendas políticas no encuentran oposición. Las organizaciones no gubernamentales (ONG), conocidas por la labor que hacen para defender los derechos de todos, están siendo las principales víctimas de esta tendencia.
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Las organizaciones no gubernamentales, en peligro
Proyecto de ayuda a la comunidad en Kiribati. Fuente: COMSEVENTHFLT (Flickr)

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Actualmente existen en el mundo alrededor de diez millones de ONG. Estas organizaciones juegan un papel vital en todos los países y sus actividades se adaptan a las necesidades de cada uno: ofrecen desde ayuda humanitaria en zonas de conflicto hasta asistencia en transiciones democráticas, informan al público de los estándares mínimos de bienestar que deberían esperar de sus Gobiernos y movilizan a la opinión pública para que los derechos de todos se vean representados en las decisiones tomadas por el Gobierno. Sin embargo, al realizar estas labores, suele surgir fricción entre los Estados y las ONG, pues estas destapan irregularidades y demandan a los Estados cumplir con las normas nacionales e internacionales, lo que dificulta a los Gobiernos alcanzar sus aspiraciones políticas.
El problema es que esta fricción habitual e incluso natural entre ONG y Gobiernos se ha deteriorado en los últimos años. No es ninguna sorpresa —aunque sí una gran decepción— teniendo en cuenta los tiempos que vivimos: actualmente somos testigos de graves aberraciones contra los derechos humanos, crisis humanitarias creadas exclusivamente por el ser humano, el resurgimiento de la extrema derecha y los populismos y el descenso generalizado del número de países democráticos en el mundo.
Para ampliar: “Versalles en ruinas”, Blas Moreno en El Orden Mundial, 2018
En septiembre de 2018 Burundi decidía suspender la actividad de casi todas las ONG extranjeras en el país. Su presidente argumentaba que las ONG que quisieran permanecer debían acatar los requisitos impuestos por la ley aprobada a inicios de 2017, que incluye depositar divisas extranjeras en el banco central —desde hace meses el país sufre un déficit de divisas extranjeras—, firmar un acuerdo con el Ministerio de Asuntos Exteriores, apoyar los planes de desarrollo del Gobierno y cumplir con las cuotas étnicas establecidas por el acuerdo de paz de Arusha —es decir, contratar un 60% de hutus y un 40% de tutsis—.
En Pakistán sucedía algo ...

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Andrea Moreno

Vitoria-Gasteiz, 1994. Graduada en Relaciones Internacionales por la Universidad Rey Juan Carlos y actualmente estudiando un Máster en Seguridad y Derecho Internacional en Dinamarca. Fiel defensora de los derechos humanos e interesada en su relación con los temas de seguridad internacional. “Courage is what it takes to stand up and speak. Courage is also what it takes to sit down and listen”.