Las iraníes dicen basta a las normas de los ayatolás

Las mujeres en Irán están obligadas a cubrirse el cuello y la cabeza en el espacio público a partir de los nueve años desde 1983. Los actos de protesta para que el velo sea solo una elección simbolizan una lucha más amplia por los derechos de las mujeres, que se oponen a un Estado que censura sus cuerpos y restringe sus libertades. Pese a la reacción desproporcionada del Gobierno, las iraníes no se rinden, respaldadas por una larga tradición de movilizaciones políticas y sociales.
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Las iraníes dicen basta a las normas de los ayatolás
Mujer iraní cubierta con el chador en Isfahán. Fuente: Natàlia Queralt

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La versión iraní del movimiento #MeToo estalló en agosto de 2020: una joven diseñadora gráfica denunció en un tuit que un conocido traductor había abusado de ella tres años antes. La publicación desencadenó una ola de solidaridad entre las iraníes, que compartieron en las redes sociales experiencias de acoso y abuso sexual por parte de hombres influyentes del mundo de la cultura. El tema es tabú en un país ultraconservador, donde las relaciones sexuales solo son legales dentro del matrimonio y no existe legislación sobre la violencia machista. 
La mayoría de las denuncias no han tenido consecuencias para los acusados. La policía de Teherán arrestó a un estudiante de doctorado y propietario de una librería acusado de haber drogado y violado a varias mujeres. El artista canadiense-iraní Aydin Aghdashloo, señalado por al menos trece mujeres, también vio cómo una galería de arte le cancelaba una exposición y se ponía en entredicho su participación en festivales internacionales. Sin embargo, estas son excepciones en un sistema judicial que culpabiliza a las mujeres víctimas de abusos sexuales, repudiadas a su vez por una sociedad conservadora. El #MeToo iraní es un capítulo esperanzador en la larga lucha por los derechos de las mujeres del país, aunque ni el Estado ni parte de la sociedad parecen querer terminar con la discriminación.
El Gobierno reprime las protestas contra el hiyab
En diciembre de 2017, Vida Movahed subió encima de una caja eléctrica en la avenida de la Revolución de Teherán para protestar contra la obligatoriedad del velo. Llevaba el pelo descubierto y ondeaba su hiyab blanco como si fuera una bandera. Su protesta tuvo lugar en medio de manifestaciones populares que denunciaban la precaria situación económica y la corrupción en el país. El gesto de Movahed se hizo viral e inspiró a otras mujeres, como Narges Hosseini, quien subió al mismo generador de la avenida Revolución un mes después, y otras activistas, que se desvelaron en distintas partes ...

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Natàlia Queralt

Tarragona, 1994. Graduada en Periodismo y Humanidades, especialización en Historia, por la Universidad Pompeu Fabra. Máster en Estudios Islámicos y de Oriente Próximo por la Universidad Hebrea de Jerusalén. Me interesa la geopolítica, los estudios poscoloniales, y la construcción de la identidad y el género en Oriente Próximo y el Magreb.