El origen de la célebre franquicia Pokémon está en la afición de su creador, el diseñador de videojuegos japonés Satoshi Tajiri, que de pequeño pasaba horas coleccionando insectos de los bosques que rodeaban su casa de Tokio. Cuando creció, decidió unir sus dos pasiones, la entomología y los videojuegos, y en 1982 creó la revista Game Freak con su amigo y dibujante Ken Sugimori. Fue entonces cuando Tajiri tuvo la idea de crear el videojuego de Pokémon, con pequeñas criaturas inspiradas en animales reales que todo niño podría capturar, entrenar y coleccionar en sus Poké Balls, al igual que él con sus insectos. De ahí el nombre de Pokémon, Poketto Monsutaa en japonés, que traducido al inglés significa Pocket Monsters, ‘monstruos de bolsillo’.
Tajiri y Sugimori apostaron por la idea de Pokémon y en 1989 convirtieron la revista en un estudio de videojuegos. Tardaron seis años en desarrollar las primeras versiones: Pokémon Verde y Rojo, pero finalmente consiguieron que el gigante japonés Nintendo los lanzase al mercado el 27 de febrero de 1996 para la consola Game Boy. Desde entonces, la empresa ha distribuido casi cien nuevos juegos y se han creado ocho series, veintidós películas, centenares de cómics y todo tipo de productos comerciales. Pokémon se ha convertido en la franquicia de medios más valiosa del mundo, por encima de Star Wars, las princesas Disney o el universo Marvel.
Pokémon Verde y Rojo
Pokémon Verde y Rojo, los primeros juegos de la saga, son los que más se han vendido hasta ahora en el mundo: 31,4 millones de unidades. Su argumento es sencillo pero atractivo: el jugador es un joven de la región ficticia de Kanto, en Japón, que tiene que entrenar a sus pokémon para ganar la Liga y hacerse con todos ellos. Sin embargo, para conseguirlo ha de conectarse con algún amigo, ya que los 151 pokémon del juego están repartidos entre las dos versiones. El éxito fue tal que en 1998 Nintendo presentó un tercer juego, Pokémon Amarillo, y desde entonces se han creado ocho generaciones de videojuegos y más de setecientas especies nuevas. Existe hasta un Campeonato Mundial Pokémon, donde los mejores jugadores compiten por medio millón de dólares en premios.
Así pues, Pokémon ha dejado de ser un mero entretenimiento para convertirse en un elemento de la cultura popular y en la marca país de Japón, que utiliza la fama mundial de estas criaturas para desarrollar su diplomacia cultural y ejercer poder blando. En julio de 2021, por ejemplo, el Gobierno nipón eligió al pokémon Vaporeon, de tipo agua, como embajador para el Día del Agua que se celebraría el 1 de agosto.
Política en Pokémon GO
Excepto Arabia Saudí e Irán, que prohibieron los juegos de Pokémon en 2001 por promover el sionismo o la teoría de la evolución, todos los países del mundo aceptaban los productos de la franquicia. Al menos hasta 2016, cuando Nintendo presentó Pokémon GO. En este juego gratuito para móvil, los Pokémon no están en la consola sino en la calle, de manera que los jugadores tienen que utilizar el GPS de sus teléfonos para capturarlos. Se pueden encontrar en parques, museos, restaurantes, etc. y el jugador tiene que encender la cámara de su móvil y tocar al pokémon que aparezca en la pantalla para atraparlo. El juego causó furor y tan solo en 2016 registró 260 millones de descargas.
Sin embargo, varios países acabaron prohibiendo Pokémon GO en 2016 por motivos de salud y seguridad nacional, entre ellos China y Rusia. Veían en la aplicación un instrumento de Estados Unidos para recabar información geográfica sensible de su territorio a través del GPS, como la localización de instalaciones militares. Por eso Pekín y Moscú desarrollaron sus propias versiones del juego japonés. La copia china no tiene realidad aumentada porque prohíbe utilizar la cámara, mientras que la rusa sustituye la captura de pokémon por la de figuras históricas rusas, como los zares Iván el Terrible o Pedro el Grande. El objetivo es hacerse una foto con ellos. El resto de países, no obstante, prefiere seguir jugando con los monstruos de bolsillo.