La Armada (o Marina) de Estados Unidos, la rama naval de las Fuerzas Armadas del país, se fundó el 13 de octubre de 1775, durante la guerra de Independencia contra el Reino Unido. Desde entonces se ha equipado con cientos de buques de guerra, además de aviones y otros dispositivos para apoyar las operaciones navales, de búsqueda y rescate, y antisubmarinas. Hoy es la fuerza naval más poderosa del mundo, solo superada por China en número de buques.
La flota de Washington contra los británicos
Durante los primeros meses de la guerra, los representantes de las trece colonias debatieron la creación de una armada oficial. Entre los argumentos a favor se encontraban la protección de las embarcaciones comerciales o la preservación de la seguridad costera. Sin embargo, sus detractores consideraban que era arriesgado enfrentarse a la Marina Real británica, el mayor poderío naval de entonces.
El hecho que impulsó la creación de la Armada fue la noticia de que dos naves británicas desarmadas se dirigían hacia Quebec cargadas de munición para sus tropas. El comandante en jefe del recién creado Ejército Continental, George Washington, autorizó entonces la captura de las embarcaciones y sus mercancías: el 13 de octubre de 1775 envió tres buques armados para interceptarlas frente a las costas de Massachusetts. Durante el resto de la guerra, más de cincuenta buques continentales batallaron contra los británicos, incautando arsenal, abasteciendo a las tropas coloniales y comerciando con socios europeos como Francia.
La primera Armada Continental, precursora de la actual, se ideó para intervenir transportes que proveían a las tropas británicas. Con este objetivo, el Congreso Continental adquirió y equipó una flota de barcos pequeños, como fragatas, bergantines o goletas. Hasta entonces, los buques armados no estaban bajo el control del Congreso, sino de cada una de las trece colonias, por lo cual la legislación que autorizó la creación de la Armada Continental constituyó el nacimiento de la Armada de Estados Unidos. Así, medio año antes de la Declaración de Independencia, el Congreso Continental se había dotado de una fuerza naval capaz de competir con el comercio británico y contrarrestar su poderío marítimo.
La Armada más potente, más de dos siglos después
Dos años después del fin de la guerra y con el país en dificultades económicas, en 1785 el Congreso disolvió la Armada Continental y vendió los barcos. Sin embargo, con la expansión del comercio marítimo a finales del siglo XVIII y el aumento de los ataques piratas, cambió de opinión. En 1794 ordenó construir media docena de fragatas, iniciando un crecimiento gradual que ha convertido a la Armada de Estados Unidos en la marina más grande y fuerte del mundo, clave en la política exterior del país. De hecho, desde 1798 hasta 1949, el secretario de la Armada estaba directamente subordinado al presidente y participaba en los consejos de ministros, aunque tras la Segunda Guerra Mundial pasó a depender del Departamento de Defensa, igual que el Ejército y la Fuerza Aérea.
En palabras del Pentágono, la Armada de Estados Unidos se encarga de “mantener, entrenar y equipar las fuerzas navales […] para desalentar las agresiones y mantener la libertad de los mares”. Desde finales del siglo XX, tras el final de la Guerra Fría y la disminución de los conflictos bélicos, el personal naval estadounidense en activo ha disminuido. La Armada ahora cuenta con unos 276 buques de guerra desplegados, y para 2022 se estima que tenga 346.200 efectivos, cinco veces más hombres que mujeres.
Dentro de la Armada de Estados Unidos destaca la Séptima Flota, fundada en 1943 y con base en Yokosuka, Japón. También están la Quinta, en Baréin, y la Sexta, en Nápoles. Pero con setenta barcos y submarinos, unos trescientos aviones y más de 40.000 efectivos desplegados en el Pacífico, la Séptima es la más potente de todas. Participó en las guerras de Corea, Vietnam y el Golfo, ahora cubre la región más próxima a China y el oeste de Rusia, y es la que actuaría en caso de un ataque de Corea del Norte.