Mary Wollstonecraft Shelley, de soltera Mary Wollstonecraft Godwin, nació en 1797 en Londres. Sus padres eran el filósofo liberal William Godwin y la filósofa feminista Mary Wollstonecraft, autora de uno de los primeros libros en defensa de los derechos de las mujeres, La Vindicación de los Derechos de la Mujer (1792), que murió al darla a luz. Shelley creció en un ambiente intelectual y poco convencional para la época, en el que su padre la alentó a estudiar y a escribir.
En 1812 conoció al poeta Percy Shelley, quien estaba casado, y se enamoró de él. Cuando su padre desaprobó el romance, Mary se fugó con Percy a Francia. Se casaron en 1816 Londres, tras el suicidio de la primera esposa de Percy, y tuvieron tres hijos, de los cuales solo sobrevivió uno. Perseguidos por las deudas, se mudaron a Italia y continuaron viajando por Europa. En uno de esos viajes, en el verano de 1816, Mary ideó con solo dieciocho años la que sería su obra más conocida: Frankenstein, o el moderno Prometeo.
Frankenstein: romanticismo y ciencia ficción
Según cuenta la propia Mary Shelley en el prólogo de la versión de 1831, Frankenstein nació durante el viaje a Ginebra, en una reunión de amigos con su hermanastra Claire Clairmont, el poeta Lord Byron y el médico de este, John William Polidori. En una noche lluviosa, Byron propuso que cada uno escribiera una historia de terror, tarea que solo Shelley y Polidori consiguieron completar. Polidori inauguró el mito del vampiro romántico con El Vampiro, publicado en 1819, y Shelley escribió un clásico de la novela gótica, cuyo monstruo ya es un icono de la cultura popular.
El libro narra la historia del doctor Víctor Frankenstein, un científico que con electricidad da vida a un monstruo creado con restos de cadáveres. A pesar de su bondad, la criatura es rechazada por el científico y aterra a quienes lo conocen, lo que le motiva a rebelarse contra su creador. El doctor Frankenstein es el moderno Prometeo, ya que, como el titán de la mitología griega, juega a ser un Dios y es castigado, en este caso por su creación. El libro es un claro ejemplo de la literatura romántica, con temas como la moral científica y las emociones individuales, y se considera la primera novela de ciencia ficción porque incluye avances como la electricidad o la capacidad de crear vida de manera artificial.
Frankenstein se publicó en 1818 de manera anónima, por lo que durante años se creyó que había sido obra de Percy Shelley. Tiempo después, Mary publicó una nueva versión en 1831, ya con su nombre. Su primera adaptación al cine en 1931 dio al monstruo el aspecto aún reconocido: la cabeza grande y cuadrada, tornillos y remiendos, frente a la descripción más ambigua del libro de una criatura grande, de piel amarillenta, ojos acuosos y pelo largo. Desde entonces, Frankenstein y su monstruo se han convertido en sinónimos y han aparecido en adaptaciones cinematográficas como la Novia de Frankenstein (1935) o el Jovencito Frankenstein (1974).
Mary Shelley, editora y escritora de otros géneros
Más allá de Frankenstein, Mary Shelley fue una autora prolífica que escribió novelas de distintas temáticas y estilos. Su primera publicación adulta, Historia de una excursión de seis semanas (1817), fue un libro de sus viajes por Europa con su marido. Desarrolló gran parte de su carrera literaria en Inglaterra, a donde regresó tras la muerte de Percy en 1822, ahogado mientras navegaba en Italia. Allí pasó a depender económicamente de su suegro, Timothy Shelley, por lo que su trabajo literario le sirvió para ganar dinero extra.
La tercera novela de Mary Shelley fue Mathilda (1819), de carácter autobiográfico, pero también trató el género histórico con Valperga (1823), que narra la vida del príncipe Castruccio Castracani, y La suerte de Perkin Warbeck (1830), sobre el aspirante al trono en la corte de Enrique VII. Volvió a escribir ciencia ficción con El último hombre (1826), sobre una sociedad futura arrasada por una plaga, mientras que con sus dos últimas novelas, Lodore (1835) y Falkner (1837), reflexionó sobre el papel social de la mujer a través de sus protagonistas femeninas. Su último trabajo, Caminatas en Alemania e Italia (1844), fue de nuevo un libro de viajes.
Mary Shelley también se dedicó a la edición, revisando los manuscritos de su padre y los poemas de Percy, cuya obra dio a conocer a través de varios recopilatorios. Logró esquivar la prohibición de su suegro de publicar una biografía sobre su marido añadiendo anécdotas y notas sobre su vida a sus libros de poemas. Aunque a su muerte el 1 de febrero de 1851 por un tumor cerebral había logrado ser una autora reconocida por la crítica, no fue hasta el siglo XX cuando se la nombró referente de la literatura romántica.